martes, 29 de abril de 2014

TAI-CHI Parte I





       No voy a definir lo que es porque creo que es mejor practicarlo para entenderlo que definirlo con palabras.
La clave está en practicar y practicar y después de un tiempo, cada cual el que necesite, cada persona hace su propia elaboración mental de lo que es y lo grandes beneficios que produce, tanto físicos como mentales.

       Cuando comencé a interesarme por él, hace unos catorce años más o menos, llegué al Centro Mirabai, con un par de contracturas, una cervical y la otra dorsal, y un poco de asma. 
Al principio no le encontraba ningún sentido a esta forma de moverse. Recuerdo que me desesperaba. Javier Colmenar, que me enseñaba con infinita paciencia, no sabe que estuve a punto de dejarlo unas cuantas veces. Algo logró cambiar,  pues continué hasta aprender las dos tablas. Yo no entraba en la forma, pero la forma estaba entrando en mí.

     Si alguien decidiera aprenderlo, ha de estar abierto al movimiento relajado y consciente. Es más beneficioso y sanador que una clase de aeróbic, que con todos los respetos por las personas que lo practican, fue el causante de las contracturas. Sencillamente, en el antiguo gimnasio, nadie me  enseñó a respirar.
    Se debe empezar a aprender con "el vaso vacío", es decir, mejor no formarse ideas previas, conceptos, que llenan ese vaso y no dejan que el maestro añada ni una sola gota de la experiencia que se debe practicar.

    Por cierto, el asma y las contracturas desaparecieron, hace bastantes años.

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