jueves, 27 de octubre de 2011

¿Donde está papá?




AYUNTAMIENTO DE GETAFE, CULTURA
CERTÁMENES LITERARIOS  “CIUDAD DE GETAFE”
CONCURSO MODALIDAD: ESCRITURA RÁPIDA
21-Noviembre-2003
SELECCIONADO COMO FINALISTA
SEUDÓNIMO: Bartolomé de las Casas, Arcipreste de Hita.

       -¡Que no, que no! ¡Que ya te he dicho, que no!
      -¡Que ya te he dicho que las lechugas no nacen en los ríos.
     -¡Pero mamá! ¡Yo he visto muchas cosas verdes con aspecto de lechuga!
        Rodeadas por el aroma de café y bollos recién hechos, Manuela, madre soltera, joven y de aspecto agradable, discutía entre risas, con su hija de ocho años. Celebraban el cumpleaños de la pequeña, como dos amigas íntimas, con absoluta complicidad. De fondo, la música  de Frank Sinatra las acompañaba.
       -Anda, cómete la tarta
       -Yo quiero el regalo primero mamá.
       -Luego te lo daré cariño, ahora la tarta.
      Con la boca llena de bizcocho de chocolate, la pequeña pregunta por su padre por enésima vez.
      -¿Dónde está mi papá? ¿Por qué no está nunca con nosotras? En el “cole” las niñas me preguntan por mi papá.
      -¡Ay cielo! Es una historia preciosa..
      -¡Cuéntamelo mamá!
     -Bueno, creo que tienes edad para  entender ciertas cosas…no sé. Yo tenía  veintidós años cuando le conocí  en un bar, mientras tomábamos una cerveza mis amigas y yo. Se acercó a nuestro grupo con dos amigos más. Enseguida entablamos conversación. Hablaba con un acento especial y tan bien que me dejó impresionada. No recuerdo como, pero a partir de ahí, comenzamos a salir varias veces.
      Una noche paseábamos junto al mar. Él estaba inquieto. Me contó un gran secreto.
     -¿Qué secreto mami?
      -Bueno, puedes creértelo o no, pero me dijo que era nieto de Neptuno
      -¿Quién es Neptuno?
       -El rey del mar
      -¡Guau mamá! ¿Mi papá era  nieto del rey del mar?
      -Sí, pero no se lo digas  nadie ¿vale?
      -¿Por qué?
      -Tú hazme caso.
      -El caso es que aquella noche hablamos de muchas cosas y decidí entregarme a él. Cuando volvimos al apartamento, entre lágrimas me confesó que tenía que volver al mar. “Volveré cuando la hija que acabas de concebir cumpla los ocho años”
      La pequeña  acababa de terminar la tarta.
        -Vamos cariño, tenemos que ir a pasear
        -Mamá, esto parece un cuento.
        -Ven, vamos, tengo prisa.
      Anduvieron solas por la playa. No había nadie. De repente, frente a ellas, entre un reverberar del océano, aparece un muchacho joven. Aquel que en su día, dejó embarazada a Manuela
-          Aquí está tu padre. Este es mi regalo.
       El rey de mar extendió su mano. La niña se abrazó a él. Se introdujeron en una burbuja de oxígeno hacia la morada de su progenitor. Recorriendo las profundidades del mar, una duda rondaba en la cabeza de la niña.
-¿Verdad papá que hay lechugas que nacen en los ríos?

                           
                                                                                 Yolanda Román

viernes, 7 de octubre de 2011

EL TÍTULO

     Si hablando inglés y francés no tienes título, eres como piedra que golpea el agua y al final se hunde.
    Y si teniendo el don de prever y conocer los vaivenes de la bolsa, la ciencia económica y tanto afán de trabajar, no tienes título, no eres nada
   Y si te entregaras de lleno a la empresa y confirieras tu cuerpo al servicio social, no teniendo título nada te aprovecha.
   El título es tu seña de identidad, es bueno. No tiene adversario, es una credencial. Con título te escuchan, no piensan mal de ti, causa cierta envidia, todo lo excusa, por él te creen, de ti todo se espera,  por eso te toleran.
  Depende de quién expida tu título, así será su valor. Los títulos no decaen, las personas sí.
                                                                         YOLANDA ROMÁN