jueves, 23 de marzo de 2017

ME GUSTAS





Me gusta mirar lo que tus ojos enfocan,
las calles estrechas,el árbol desnudo,
el moho de las viejas piedras grises,
la sonrisa de los niños.

Me gustan tus frases hiladas con la locura de la mañana.
Me gusta tu reflejo en el cristal
tu rostro distraído en el descanso de la tarde
tu torso dormido sujetando la almohada.

Me gusta la suave cadencia de tus instintos
cuando reclaman amor,
y preguntas a las flores 
si estaré mañana para oler a tu lado el perfume de nuestras ansias.
Me gustas con tus derretidas alas de cera
y el impulso interior de alcanzar el sol.
¿Para qué, ídolo mío, si tú ya brillas tal cual eres?

Me gusta que desates mi lengua profana,
iniciando así, esta danza de placeres que de ti emanan.
Me gustas porque sí
y sin pedirte nada.

Me gustas porque siendo como eres
alteras mi bendita calma,
extiendo los brazos y no alcanzo
a tocar lo que rumian tus sienes.
Te quiero libre para huirnos
cuando la oscuridad nos apague las ganas.

Me gustas tú,
me gustas. 

  Draper Herbert James Mourning for Icarus








jueves, 9 de marzo de 2017

CRUZARSE CON LA VIDA






Todas las mañanas llega al trabajo un poco más tarde de lo habitual. Tiene ese beneficio porque nadie le controla. Antes de entrar a su despacho ha pasado por la cocina donde suelen comer todos los empleados de la fábrica. Se prepara un tentempié y una infusión de té verde. Mientras el agua se calienta  en la tetera eléctrica, Rubén se asoma a la ventana que da a la entrada principal. Da un respingo, "es ella", piensa. Se da la vuelta por si le ha descubierto. Se escucha el timbre de apertura de la puerta de la calle. El agua ya ha hervido y se prepara el té un poco nervioso. Ella le pone nervioso y no sabe por qué. Desde que entró como administrativa no ha podido dejar de mirarla, siempre a escondidas. De esto hace ya casi tres años. Los amables intentos por parte de Sandra de entablar una conversación trivial, no han servido de nada. Rubén no puede mirarla cinco segundos seguidos sin ponerse nervioso. Le da la espalda y vuela hacia su despacho. Ella, confusa por tal comportamiento, no cesa de preguntarse si le cae mal verla. Le viene a la cabeza el día que se lo presentaron:

 El compañero de planta  encargado de la logística llamó a la puerta del despacho :

-Pase- se escuchó desde el fondo.

-Rubén te presento a Sandra, nuestra nueva administrativa.

- Hola Sandra- le extendió la mano.

-Hola ¿qué tal?-dijo ella.

Pero se la quedó mirando de una forma poco común para estos encuentros formales. No le soltó la mano hasta que el compañero les dijo que tenía cosas que hacer.

-Os dejo, para que habléis.


Aquel gesto por parte de él la tuvo intrigada mucho tiempo. Pero todo acercamiento acabó en esa primera entrevista. Después todo fue rutina y más rutina.
Rubén procura siempre no estar donde está ella. Busca escusas para salir antes del trabajo, visitas a supuestos proveedores, encargos y cosas así. Sin embargo las pocas veces que han coincidido en el pasillo que va hacia la cocina y se han mirado a los ojos, ella siente que le duele el alma porque a él también le duele. "LLevo veinte años  casada y feliz y es quince años más joven que yo, esto no está bien" piensa. Pero el silencio de la mirada de Rubén la atraviesa los tímpanos como un grito de melancolía.
Mientras tanto los compañeros comentan lo raro que está el jefe. Supo por parte de Lola, de recepción, que la primera mujer de Rubén le dejó. Los motivos nadie lo sabe. De eso hace más de cinco años y creen que está cada vez peor. Y Rubén sigue huyendo y huyendo y cuanto más huye más la espía sin que ella lo note. Más la ignora, menos trato le da. Más sueña con ella, más la añora.

Por eso todas las mañanas llega tarde al despacho, para no cruzarse con ella, para no cruzarse con la vida, pues lleva mucho tiempo muerto y no quiere resucitar, eso... significa sufrimiento ¿más?


Óleo de Christiane Vleugels.
Hiperrealismo.