lunes, 7 de diciembre de 2015

ESTRELLAS FUGACES






Un instante.

 

 
Con tu mano en el centro de mi pecho
con tu mirada amorosa traspasando el corazón,
así, temblorosa la mano, escribo sobre un instante.
Cerraré los ojos, y se perpetuará en la memoria.

Ya siempre será mío.

 

Sentirse amada sólo con notar tu presencia
sólo con saber que me miras
aunque besar tus pestañas no pueda.
Amor, que así me visitas
Amor que me ardes
Amor que de palabras me deshaces
¡Qué te pudiera dar a cambio para que no me faltes!

 

Un día me pediste que saltase
sin enseñarme el abismo que tenía delante.
Mis pasos silenciosos me llevaron al borde
Y la oportunidad me hizo sonreír.

 

Otra ocasión versos glamurosos
que de las entrañas me saliesen
querías como caricias
como savia que enalteciera tu tallo
como voz suave que abriese tus brillantes ramas
y poder abrazarme.
Sentí entonces tus ramas alargarse
y el pájaro de tu dicción cantarme.
Pero al  mismo tiempo susurraste:

 Recuerda amor mío, esto es sólo un instante.
Guardémoslo ángel sin alas
lo encerraremos bajo tres llaves,
la que te enseñe el camino,
la que te abra los sentidos,
y la que nos una en un Todo.
Ya no cantarás de balde
no sufrirá tu soledad porque hay música en el aire”

 

Siento que el pulso se acelera,
siento que la calidez de tu abrazo me calma o zarandea.
Ya sé que no hay siempre,
sólo hay ahora, este instante
lo demás son rumores de caracola.

 

No me exiges,
sé que vendrás otra vez, más tarde.
Que de nosotros quedará simiente
como el polen que llevará el viento
Y de tu sagrado sueño y mi deseo de ser agua
Crecerá otra materia en el universo.
Que estos moldes duran poco
pero su imagen e impronta
en los sentidos queda.

 

Y al final ¿Qué somos?
¿Energía? ¿vibración amorosa?
Lo tomo así, lo doy al viento y que éste lo esparza
y que las almas fluyan, que dancen, que vibren,
que vivan  como mortales estrellas fugaces.

lunes, 30 de noviembre de 2015

ENTRE CRÍTICA Y CONFESIÓN.



 

No se escribe ciertamente por necesidades literarias, sino por necesidad que la vida tiene de expresarse”
                                                     MARÍA ZAMBRANO.
                                             Género literario. La confesión.
 
Confieso que acabo de terminar de comer y antes de que me amargue el telediario (masoquismo) voy a escribir unas cuantas cosas que se me pasan por la cabeza a raíz de leer una entrada de nuestra compañera Julia C. que me ha hecho pensar. ¿En qué? Pensaréis y mi respuesta es, en las críticas y “me gusta” que doy y que recibo de Google +.
Confieso que parto de la idea de que no todo lo que leemos es digerible y no todo lo que escribimos es bueno, desde un punto de vista literario, y mi entendimiento en esto no es de una persona experta. Con lo cual a veces entreveo el lado formal y otras lo que emocionalmente me proporciona el texto.
Hay blogs de calidad, se nota por la forma de expresión, por lo ordenado de las ideas, por los temas escogidos etc. Estos no me resisto a leerlos.
Hay escritores y escritoras excelentes y a veces no tanto. La inspiración llega trabajando y a veces  explosiona en la cabeza cuando  menos te lo esperas. Lo mismo pasa a la hora de criticar otros textos. Hay veces que se está inspirado, se hace una crítica aceptable en un texto no muy bueno y sin embargo en uno estupendo quedarte sin palabras, no saber que decir (el cerebro no da para más) o simplemente decir cualquier cosa insulsa.
Hay veces que no he leído el texto y le doy a “me gusta” porque quiero leerlo más tarde, pues en ese momento no dispongo de tiempo. Como normalmente lo miro en el móvil, puedo tirarme tres horas buscándolo y no encontrarlo. Me conformo con haber marcado “me gusta” pues suelen ser títulos que me llaman la atención o compañeros que sé que lo hacen bien.
Este “me gusta” se puede interpretar de varias formas:
-          Me gusta pero no se decirte por qué.
-          Me gusta porque creo que lo haces bien. Siempre dentro de mis escasos conocimientos.
-          Me gusta, porque hay que apoyarse para no abandonar.
-          Me gusta porque no me disgusta.
-          Me gusta pero…la próxima vez te saldrá algo mejor.
-          Me gusta tanto que para no decir tonterías y quedar a la altura del betún, con darle al plus, creo que es suficiente. No así para el que lo hace estupendamente que seguro espera una buena crítica o una opinión.
Hay veces que soy incapaz de leer nada, pero lo que se dice nada. Bueno miento, si acaso el prospecto del medicamento, por lo de los efectos secundarios.
En cuanto a lo que recibo, de las personas que me siguen o que simplemente quieren que les siga sin que les importe tres pimientos lo que escribo, como le dije a Julia, hay que aceptarlo, lo bueno y lo menos bueno. Innumerables serán los estados de ánimo, motivos, prisas etc. A todos los que me siguen, les doy un gran abrazo desde aquí y unas emocionadas "GRACIAS".
Y para que esto parezca algo más serio dejo hablar a D.H.Lawrence  a quien la crítica experta no le gusta nada; ya sé que en su momento fue acusado de machista, pero eso, ahora no viene al caso.
 
Dice así:
         La crítica jamás podrá ser una ciencia: es, en primer lugar, excesivamente personal. En segundo lugar le importa a una serie de valores de los que hace caso omiso la ciencia.
La piedra angular es la emoción, no la razón (…) todas las florituras y pejigueras sobre el estilo y la forma, todas esas taxonomías pseudocientíficas, todo ese análisis de libros que no es sino mero remedo de las tendencias botánicas resultan meras impertinencias y por lo común, jerga impenetrable.


Pero si buscáis algo más sesudo, esto es, profesional, tenéis al catedrático José María Pozuelo Yvancos que de estas cosas sabe bastante. Además de otros críticos en todos los idiomas, sólo hay que buscar en internet.
 


Por cierto, se aceptan opiniones.












 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Ruhe Sanft. From Mozart's 'Zaide'

      Reposa suavemente, mi dulce amor, duerme hasta que despierte tu buena fortuna.

Toma, te dejo mi retrato.
Mira con cuanta complacencia te sonríe.

Dulces sueños, acunad su descanso
y que eso que imagina en sus sueños de amor,
se convierta por fin en realidad.



Gomatz es un esclavo del sultán Solimán que cae rendido en el jardín a causa del exceso de trabajo. Zaida es una joven del serrallo que se enamora de Gomatz. Le deja su retrato mientras canta esta bellísima aria. El esclavo se enamora nada más ver el retrato.Un favorito del Sultán llamado Alacín les ayuda a escapar. Pero son traicionados y llevados delante de Solimán.

Zaida es un singspiel en dos actos  escribió  Mozart cuando tenía  veinticuatro años. Quedó inconcluso por abandono del autor.

Ahora queda a la imaginación del lector lo que sucede con estos personajes, si realmente acaban juntos o por el contrario el Sultán los encarcela o....
Hay que decir que Zaida es la favorita de Solimán.




domingo, 22 de noviembre de 2015

CAZADORES Y PRESAS


 
 
 
       Sintió unas enormes ganas de cruzar a la otra orilla y no volver jamás. El rey se dirigió a sus soldados:
       -Quemaréis mi cuerpo en una pira. La encenderéis y la empujaréis al agua con mi cuerpo yerto. Mi alma volará tras el águila de luz, y desde el otro lado, no miraré atrás. No dejaré lugar para el inútil anhelo.

El marqués cerró el libro y lo devolvió a la estantería que contenía las novelas de Historia. El anterior propietario del castillo, dejó en herencia a su hijo todas sus tierras y bienes. Los campesinos de allí decían que estaban malditos, él y la fortaleza porque esquilmaron toda vida en el bosque con cruentas cacerías.

La noche se echó encima, cubriendo su semblante, su mermada vida, hasta la bata de seda que lo vestía. Pensaba en Elsa, la  poeta que fue su esposa, amiga, confidente, amante. Una extraña locura se la llevó. Tenía raptos de llanto que alternaba con una risa maléfica que helaba los huesos. No dejaba que la lavaran, no consentía que la dieran de comer. Señalaba su cuello y decía que lo tenía lleno de sangre. Pero nadie veía nada. En una de esas fases eufóricas gritó:

-¡Ellos vendrán, ellos vendrán!

-¿Quiénes son ellos? Preguntaba asustado su esposo,  marqués de Piedras Frías.

-¡Ellos levantarán un muro entre nosotros! -Insistía Elsa con desesperación.

Creía ver su sangre derramada. Después callaba y su mirada se perdía. El mejor doctor de la comarca no sabía curarla. El marqués impotente se descomponía de dolor día tras día. Hasta que ella falleció.

“Todo fue a consecuencia de aquel día de caza -pensó- inexplicablemente se perdió en el bosque. Un lugar que ella conocía. Cuando la encontramos tenía fiebre, los ojos desorbitados y se agarraba el cuello hasta dejar la piel roja. Recitaba los versos de una canción: Hay libertad desde dentro y desde fuera…”

Volvió a sentarse en la butaca, al calor de la chimenea que tenía esculpido su escudo de armas. Cogió su copa de vino y la alzó en un brindis hacia las cabezas disecadas de jabalíes, ciervos, muflones, que colgaban de la pared.

-Vosotros habéis ganado. Os habéis vengado en ella.¡ Deberíais venir a por mí! - Gritó enfadado

Una puerta se cerró a sus espaldas. “El mayordomo” –pensó.

-Esta vez quiero que ganéis, llevadme pues. Mis amigos poetas con los que tantas veces me deleité leyendo sus versos, me pidieron que escribiera, para mitigar mi pena. 
Las bestias me acompañarán esta noche y me clavarán sus colmillos.
Pero antes os he de decir, que un aliento frío sopla en mi nuca,
quiero congelarme, es mi deseo.
Hay una complacencia en esto, una necesidad de parar la rueda.
 No más reencarnaciones.                                                                                                               
Estoy aquí, mas no os pertenezco, ni a vosotros, ni a  la vida.
 Y digo, ¡Nunca más!                                                            
 Os escribo desde el abatimiento, queridos poetas, yo os respeto y valoro, mas no pidáis, amigos
míos, que de un Sol apagado broten llamas. Todo tiene un principio y un final.

Ya noto que las dentelladas me desgarran el alma. Elsa, preciosa Elsa, derribaré el muro que tú veías. Vendrán a por mí. El frío atenaza mis piernas, me agarrota la mano. Sólo deseo descansar…
 
 

Soltó una pluma imaginaria, un papel imaginario. Reposó la cabeza en el sillón y vio como los ojos del jabalí se encendían y tomaban cuerpo las piezas de caza. Esta vez no huiría. No quiso moverse. Deseó que la primera dentellada le rompiera la yugular.

 
 
 

domingo, 25 de octubre de 2015

¡CUIDADO NO OIGAS SU NOMBRE!


Hay ciertas historias a  las que no se les debe prestar oídos. Lo supe demasiado tarde.

Cuando oí  hablar de él, fue en una Ceremonia del Té. Alguien le nombró y yo escuché anonadado las tragedias que arrastraba tan funesto personaje. Fue un error.

Me enfrenté a Oni, en un  túnel. Algo se deslizó delante del parabrisas, me asusté, después una respiración sibilante en mi nuca. Todo fue oscuridad. Tenía veintiséis años, acababa de casarme con Tamae. Por suerte, no sé cómo,  pude escapar de él, mi compañero no.

 Otra vez, vino cuando tenía cincuenta y seis años. Mi prudente mujer me avisó: -No bebas Hiroshi, no te sienta bien. Pero en esos días  se cerraban los negocios con  sake en la mesa. Recuerdo aquella geisha. El estómago se me encoge al recordar la respiración sibilante en mi nuca mientras le hacía el amor a Michiko. Unos ojos ensangrentados me miraban asesinos. La oscuridad me devoró. El demonio Oni  quemó a Michiko.

Ahora tengo ochenta y seis años. Tamae ya no está. Estoy muerto de miedo, ya no me quedan fuerzas para defenderme. Cuando aparezca, me hundiré en su ponzoña, esta vez, acabará con mi sufrimiento.

                                  


PARA EL CONCURSO MICROCUENTOS DE TERROR "MICROTERROR IV"  DE "EL CÍRCULO DE ESCRITORES"

domingo, 4 de octubre de 2015

LA INVITADA





 

 

    Aquella no fue una noche de todos los Santos muy normal que dijéramos. Hoy guardo la sensación de haber estado en el círculo vicioso de Satanás y su séquito. Lo narraré en tercera persona porque creo ayudará a entender mejor de que va esta historia.

 

    La habían invitado a casa de una amiga que vivía a las afueras de la ciudad. El otoño estaba siendo seco y frío y las hojas de los árboles, esparcidas por el jardín, simulaban una alfombra roja y marrón, sangre y tierra que crujían bajo sus pies.

    Uno de los invitados de su amiga Esmeralda abrió la puerta. Apareció sonriendo y con el torso desnudo, en un acto puro de provocación carnal. “Pronto empezamos y aún no son ni las ocho” pensó Ginebra cuando cruzaba el umbral de la puerta para darle un beso en cada mejilla. Notó como el invitado la cogía fuerte del hombro.

-Hola, me llamo Velasco, Romeo Velasco ¿Y tú? Eres amiga de nuestra anfitriona ¿Verdad?

-Sí, soy Ginebra.- Dijo a secas.

-Pero... dame el abrigo. Pasa al salón Ginebra allí hay refrescos y cosas para picar.

    Le dio las gracias y justo en el pasillo salió a recibirla la dueña y señora de la casa vestida con atuendo negro transparente que dejaba ver hasta el ombligo. Se saludaron de forma cordial. Esmeralda miró detrás de la invitada y vio a Velasco semidesnudo. Su rostro cambió de la sonrisa al disgusto en décimas de segundo. Ginebra percibía un ambiente extraño y a pesar de ello siguió adelante.

    Todos estaban  en el salón más o menos disfrazados para la fiesta.  Saludó a  los invitados y comenzaron a charlar de todas las tonterías habidas y por haber en este tipo de reuniones.  Alguien le dijo que estaba muy guapa. En uno de esos momentos  levanta la mirada y observa que Velasco la está mirando a través de un visillo negro colgado en una de las ventanas que dan a la cocina. Se había puesto una camisa de seda negra. Acto seguido nota que Esmeralda la mira con cara de disgusto. Se puede masticar que está controlando los movimientos de Velasco. No puede consentirlo. Va hacia él invitándole a la cocina a preparar más canapés. El acepta, ahora ella es una de sus muchas amantes gustosas de caer en sus brazos.

    Un antiguo enamorado de Velasco se sintió molesto y quiso marcharse de allí. Ginebra  sabía que Jorge todavía seguía colgado de Velasco, aún no le había olvidado. Ella le convenció para que se quedase, pues iba a contar una historia de miedo que además fue real.  Todos callados escuchan a Ginebra relatar la vida de la princesa  Erzsébet Báthory , una mujer que se bañaba con la sangre de sus víctimas para seguir siendo joven. Cuando acabó de hablar sintió los ojos de Velasco que la desnudaban por dentro, la mirada de Esmeralda estupefacta en el gesto de Velasco y Jorge que está comprobando el juego del seductor.

Alguien pone música. Velasco le da la mano a Ginebra.

-Vamos a bailar un poco.

Ella accedió, hacía mucho que no bailaba, aunque AC-DC es más bien para saltar. En esos momentos se le cayó de las manos un vaso a Esmeralda y con un tono de desprecio Velasco le dijo que lo limpiara.

Jorge se acercó y le dijo a Velasco:

-Ahora estás con otra de tus víctimas.

-¿Qué dices Jorge?

-No le hagas caso, Ginebra, es un rencoroso.

Ella se apartó un tanto alterada. En ningún momento se sitió seducida, sino más bien asqueada.

     La escena era estúpida y burlesca. Esmeralda limpiando el suelo, mirándola con desprecio pues había bailado con su amor. Velasco riendo como un loco abrazando a Jorge y empujándole hacia la pared, le dio un beso de tornillo y le dijo que no  le permitía que le olvidara. Después cogió a Esmeralda, bailaba con ella metiéndole la mano por todos los lugares que pudo. Ella reía como poseída. Quiso besarle pero él se apartó de ella. Extendió la mano y volvió bailar con Ginebra. Entonces ella comprendió, le habían convertido en su rey. Allí todos se abrazaban, se escondían en las habitaciones, se besaban, se metían mano indiscriminadamente. La única que no lo estaba haciendo era Ginebra y el rey la necesitaba para engordar aún más su ego. Notó una mano firme en sus nalgas. Le soltó bruscamente y se sentó en el sofá.

    Esmeralda, Jorge, Velasco, la miraban sonriendo maléficamente, invitándola a formar parte de su infierno particular, donde nadie puede alcanzar la felicidad. Se levantó del sofá justo en el instante en que Velasco se abalanzaba sobre ella. Notó su aliento a vino. Salió del salón corriendo. Cuando buscaba el abrigo todos en grupo salieron tras ella extendiendo las manos como en una pesadilla.

-¡Quédate con nosotros! ¡Quédate!

Tartamudeando abrió la puerta de la calle y dijo una gazmoñería, algo así como ¡mañana te llamo Esmeralda!¡ Adiós!

 

       Hay que hacer caso de los instintos. Cuando algo te dice que donde tú estás hay un ambiente raro, es mejor que no te quedes.  Aunque bien pensado, si no hubiera entrado no habría podido contar esta historia.






                                                                 

domingo, 27 de septiembre de 2015

SIRVIENDO-TE, AMOR


   Amor, que dentro de mi mente habla...
(Amor, che nella mente mi ragiona)

                                Dante Alighieri
                                      
                                    PURGATORIO CANTO II
                                                              DIVINA COMEDIA



 

 

Me levanto antes que el Sol.
Saludo cada amanecer acompañada de mi amigo Boccaccio.
Una novela, cada día, sirviendo Amor.
No deseo que se acabe,
aún no se ha detenido la fiera peste.
Si él supiera…



 

Desde el cielo de Dante, Cavalcanti, in continenti yo subiera
a charlar, de damas nobles y plebeyos,
cuentos y fábulas crearía con ellos…
Que nada muere, me dijeron,
que los lirios hablan
que los huesos duelen
que la brisa susurra, sin saberlo los amantes
que son amantes sin verse
que aunque el tacto no llegue
al Amor  se sirve y a él le divierte.

 

Ya saluda el Sol por la ventana.
Cierro unas páginas, abro otras, con las manos que trabajan.
Cuando más alto está, y más ciega su luz,
 descanso como cualquier abeja obrera,
si se tiene la suerte de pertenecer una colmena.
Y aunque el sudor se deslice por mi rostro
vuelvo a pensar en Amor, en Boccaccio,
en Guiscardo  y Ghismunda 
 y en la fuente en la que el novelista  bebió:
Píramo y Tisbe, dolientes enamorados Ovidianos,
que de la mano, acompañaron a la exigente muerte.
 
 
 

La noche se acerca
y aunque mi condición no me permite reposo
miro este poema de reojo
y siento que las palabras no se  mueren,
que sirviendo-te, se duermen
que antes de que salga el Sol
ya estaré leyéndo-te.
 

 

domingo, 6 de septiembre de 2015

RECORDAR A CÉZANNE

       "Pinto porque veo, porque siento -tengo fuertes sensaciones- también usted siente y ve como yo, pero no se atreve...[...] Yo tengo el valor de defender mis opiniones"


                                                                               Paul Cézanne






     El carácter de Cézanne se describe allá por 1894 como un hombre agrio y de mal genio para inmediatamente después tener reacciones de una ingenuidad carismática. Supongo que estaría a la defensiva continuamente, pues le resultó muy difícil entrar en el Olimpo de París. Continuamente se rechazaban sus obras. Incluso en alguna ocasión quisieron destruir una de ellas. No hay nada peor, que nadie comprenda lo que se quiere expresar:

       "Tengo que seguir trabajando siempre, aunque no para llegar a esa trillada perfección que provoca la admiración de los tontos. Para esa forma de pintar...[...] basta con los conocimientos de un obrero".

     Hizo una visita a Monet por su aniversario, en Giverny. Mantuvo una acalorada disputa con su anfitrión por cuestiones artísticas, hasta preocupar a Gustave Geffroy, otro de los invitados, y poco después ponerse a llorar porque Rodin le había dado la mano.
Como pintor persigue un tipo de pintura autónoma, capaz de expresarse por si misma.
Al menos él sí sabía por qué pintaba y por supuesto defendía su convicciones. Su visión, nada convencional, se alejó del Impresionismo. Simplificó las formas, durante su período constructivo, para llegar a la esencia de lo que deseaba crear.
Por fin expone gracias al marchante Vollard en 1888, algunas de sus obras ya entran en los museos.  Cézanne vive como un ermitaño en Aix, volcado totalmente en su pintura.
Entre los años 1902 a 1906 pintó sus famosas bañistas.




    Hay muchas versiones de este cuadro. Si se busca en internet en un click tendréis un montón de ellas. Me he atrevido a pintar mi propia visión. De alguna manera me vi atrapada en esta composición.
Estas son mis bañistas, versión de la más común de los mortales. A mi, me gusta pintar, sólo eso.
 

Bañistas. Yolanda Román. Verano 2015


martes, 11 de agosto de 2015

UN PEREGRINO HACIA SANTIAGO DE COMPOSTELA


 

            Ramiro Calle pregunta al monje cingalés Narada Thera:
-¿Qué es más importante la inteligencia o el corazón?
- La inteligencia
-¿Por qué?
Porque el verdadero amor es el resultado de la inteligencia.

CONVERSACIONES CON SABIOS Y LAMAS BUDISTAS
                                   RAMIRO A. CALLE
                                                          
                                                                                  
 

 

           Piensa en los caminos y en el cansancio. Las hortensias azules le recuerdan a ella. Flores que adornan, con su frescura, los dinteles de las puertas, los jardines. Atraen con su colorido la mirada del peregrino, custodian su paso hacia una meta.

A su madre siempre le gustaron las flores, por eso la ve por todas partes y reza por ella. En su mente, la imagen de la cama de hospital, ella medio inconsciente, luego despierta. Perdida la facultad del habla, no sabe dónde está.

A  medida que avanzaba por Sarria, una cuesta  hacia abajo le lleva por un suelo pedregoso. El camino linda con huertas, maizales, campos de trigo, granjas de vacas, el fuerte olor de los purines…todo es tan intenso que le devuelve al presente. El dolor en las piernas significa que falta poco para llegar a Portomarín. No le importa que los pies duelan porque está donde quería estar, en mitad del campo, donde no pasan coches, ni hay carreteras, ni ruidos de ciudad. Cae en la cuenta de que las personas somos muy ruidosas. En algunos tramos el follaje es tan frondoso que cubre el cielo y le da la sensación de entran en el útero de la Madre Tierra para ser expulsado de nuevo a otra población. El peregrino descansa y continúa. Hay mucha gente, hablan en idiomas distintos.

El final del viaje está en la Plaza del Obradoiro, en el último sello de las credenciales. Necesita el viaje iniciático. Empieza a descubrir cosas tan profundas que el narrador no puede saber de viva voz, pero los ojos lo cuentan, su brillo los delata.

Después de tanto sufrimiento, de ver a su madre casi atravesar el umbral de la muerte con una enorme desazón, inconsolable momento, empezaba a volver en sí. Al mejorar sonreía. El corazón del hijo se ensanchaba de gozo, para que a los pocos días se encogiera de pesar, y otra vez ensancharse de alegría. Tantas dificultades con el personal del hospital, médicos como dioses, enfermeras hartas de su trabajo, auxiliares comprometidas con el anciano, a veces. Todo ello, es una mochila enorme cargada a la espalda del hijo que sufre la ancianidad de la madre, la impotencia, la indefensión. Depende de la caridad ajena y ésta pocas veces aflora. Hablamos el mismo idioma y no nos entendemos. Todo ello, dejó al hijo  cuidador desgastado y sin aliento. Perdió la fe en las personas, en Dios, en la vida. Parecía que alguien se estaba mofando de su situación y carecía de sentido el sufrimiento soportado. No podía creer que Dios martirizara a una persona  para que otra obtenga el fruto de la trascendencia del momento. Y se preguntaba si no habría otros métodos.

Está deseando de llegar  a Palas de Rei, ducharse para quitar el polvo del camino, comer y descansar. En la siguiente etapa sale de madrugada. El canto de los pájaros deleita sus sentidos. Graznan los cuervos, mugen las vacas, el gallo canta su melodía mañanera.  Cuestas hacia arriba, cuestas hacia abajo.  El Camino de Santiago es el camino de la vida. Es un recorrido en un periodo de tiempo más corto, pero muy instructivo. Lo cierto es que no encuentra silencio que invite a la reflexión. De forma espontánea surgen las convicciones. Melide, Arzúa, Pedrouzo. El viento sopla en la cara, las nubes amenazan lluvia. 

Recibe una llamada diciendo que no se preocupe, su madre se ha recuperado y vuelve a la residencia bastante mejorada. Allí la reciben con mucho cariño y ella sonríe a todas las auxiliares.

El peregrino llega al final de la etapa. Sella, le dan la Compostela. La misa de la tarde es como un gran abrazo de consolación. El narrador observa como se le caen las lágrimas y como trata de secárselas sin que nadie le vea. Cree haber recuperado la fe, cree haber encontrado la parte de su persona que quedó por el camino de la realidad mientras se desvivía por su madre.
Con toda esta experiencia y este bocado de vida se reincorpora al camino del presente, que sigue siendo cambiante e incierto.






lunes, 13 de julio de 2015

TRES VECES JULIA

Ella está mirando por la ventana de su cuarto. Descorre el visillo para poder ver a los transeúntes que pasean por su calle. Oye murmullos en la sala de al lado y agudiza el oído. Por los comentarios afectuosos hacia su persona, por parte de los familiares, saca su conclusión.
"La mejor hija, Julia, la mejor esposa, Julia, la mejor hermana, Julia."
Y "la tres veces Julia", resopla delante de su ventana. "Sé que me quieren, lo dicen de corazón, pero.. no conseguirán que esta maldita lesión de columna me deje libre de esta silla de ruedas."


Dicen sus familiares que primero fue la rabia, luego resignación, y sacando fuerzas de flaqueza, sintió, de nuevo, las ganas de vivir. La causa de esas ganas nunca lo han dicho.



domingo, 21 de junio de 2015

UN KIOSCO DE FLORES

Aunque para un poeta es difícil soportar el olvido, las apreciaciones siempre llegan como una sorpresa. Porque el trabajo de un poeta en realidad no es ningún trabajo; Es un resultado de su propia vida. Es como la expresión de amor de una amante, algo de lo cual jamás espera alabanzas, porque sencillamente se trata de algo vital para él.

                                                                      RABINDRANATH TAGORE
 
 
 
 
Y… ¿qué puedo hacer  yo?

Tal vez, escribir sobre lo que no entiendo.

Alguien me preguntó una vez -¿Quieres seguirme?

Contesté que no.

Prometió que pintaría los amaneceres para mí. Me regalaría después de cada desayuno la poesía de los Upanishads. Descifraría, los secretos del Universo. Me traería, en pequeñas dosis, las conversaciones de los filósofos más sabios, para que con ellas, confeccionase una historia para regalar al mundo.

Pero yo dije que no.

No quiso entender y siguió prometiendo. Después de un tiempo las atenciones y regalos fueron disminuyendo de volumen e intensidad.

-Mira nena- me dijo. –Sólo soy un humilde trabajador con mucha imaginación. Un artista loco, con el corazón ahíto de preguntas y de besos que te quiero dar.

Pero yo dije que no.

Se entristeció sumamente y aquello me dolió.

Y… ¿Qué puedo hacer yo?

Tal vez, narrar lo que no comprendo.
 
 

-Dime, ¿qué sientes?- Por fin preguntó.

-No sé si es un sentimiento o una percepción pero…admiro la belleza de tus gestos, tus palabras, tu valentía arrojándote así, a un abismo de silencio. Porque eso soy yo, un abismo de silencio. Un punto en el espacio y el tiempo con significado propio. Tengo rostro y cuerpo y una vida que no voy a cambiar porque no es necesario.

Agotado por tanto escapismo, se fue sin decir nada, dejó de pronunciar mi nombre. Me sentí mal por no poder ofrecerle un poco de felicidad aunque hubiera sido a costa de mentir. Inventar, recrear situaciones y sentimientos que no tengo. Y por no mentir soy un abismo de silencio.

Y… ¿Qué podría hacer yo?

Construí un kiosco de flores. Cada flor tiene un nombre y una pequeña historia detrás. Hay quién las coge, las compra y se las guarda para sí. Hay quién las admira, pero no las toca. Hay quién se queda con su aroma o disfrutando de sus vivos colores.  Hay quién pasa de largo y ni le interesa. Hay quién regatea por su verdadero valor. Hay quién quiere llevarse hasta la dependienta.

Desde el abismo de silencio, todas estas señales son de agradecer, pues entre palabras y gestos se construyen puentes y mundos llenos de vida.

Y… ¡Qué le voy a hacer!
 
 

 

sábado, 6 de junio de 2015

AMOR DE ENAMORADO


CODEX MANESSE s. XII


No pierde nada quien tanto ama
pues se sabe poseído por un dios.
Aunque jamás tocara lo amado
estar enamorado es ya toda una hazaña.


Porque amando  crecemos y nos quemamos.
Como Moisés ante la zarza prendida
el fuego expone con certeza
el conocimiento breve de esta vida.


Nunca se está del todo prevenido
aunque se hagan miles de juramentos
en su contra. El amor transforma


a quien ama. Amando se vive
herido y aunque duela se sigue
del todo vencido, al amor que enamora.



sábado, 9 de mayo de 2015

TENGO UNA FRASE COLGADA...

Dedicado a los veinteañeros de todas las edades...
 




Tengo una frase colgada
entre mi boca y la almohada
que me desnuda ante ti. 
                                                         Tengo una playa y un pueblo                                                           
que me acompañan de noche
cuando no estás junto a mi.


Tengo  marcado en el pecho
todos los días que el tiempo
no me dejó estar allí.
Tengo una fe que madura
que va conmigo y me cura
desde que te conocí.

Tengo una huella perdida
entre tu sombra y la mía
que no me deja mentir.
Soy una moneda en la fuente
Tú, mi deseo pendiente
y mis ganas de revivir.

Tengo una mañana constante
una acuarela esperando
verte pintado de azul.


  Tengo tu amor y mi suerte
                                                   y un caminito empinado                                                  
 tengo el mar del otro lado
     tu eres mi Norte y mi Sur.


Hoy voy a verte de nuevo
Voy a envolverme en tu ropa
susurraré en tu silencio
cuando te vea llegar.

Hoy voy a serte sincera
me beberé  tu tristeza
ofreceremos una fiesta
                              compartiremos  nuestra felicidad.