martes, 27 de junio de 2017

MIENTRAS NOS QUEDE GRECIA




Sombras tras sombras
dejamos rastros de letras negras.
¿Correr? ¿Hacia dónde?
 Allá a afuera no hay más que el espejo 
que muestra nuestros errores
y nos enseña dónde nos equivocamos.

Revisemos esta columna de vida
que es el poema,
no es un objeto aprehensible
yo lo vierto en tus ojos 
y tú lo experimentas mientras lees.

Las palabras terminan cansando
al lector más ávido
al oidor más curtido
pierden valor por desgaste
como una columna jónica
a través de los siglos
y se convierten en la sombra de lo que fueron, 
Grecia lánguida herida de Cronos.



Acaso sólo queda el chispazo,
ese crear algo que proporcione un instante de locura
pero sólo mientras se construye
mientras lo acaricias con tu mirada,
después todo es sombra y escombros.


Las personas se sorprenden de esta  diablura
y terminan cayendo de la columna
y a veces con rabia
a la poeta la llaman ladrona,
lianta y embustera.
No importa, es una interpretación
que nace de un corazón solitario.
Nos une el efecto de ese vacío que nos engulle,
el amor es otra tierra que no quiere ser arrasada.
El tiempo se acaba
los versos se deshacen
lo jónico da paso a lo corintio.

Para qué escribir entonces...
¿Para correr?
¿Hacia dónde?
Hacia una imagen que nos devuelva la belleza
mientras estemos vivos
mientras quede esa parte de Grecia
que aún se sostiene
con el poder de las eternas piedras,
con los restos
de los breves encuentros. 
  




lunes, 12 de junio de 2017

EL PÁJARO AZUL




      Aquella noche soñó que un pájaro azul se colaba en su alcoba. De súbito quiso entrar en lo más profundo del armario. Le hizo un gesto con la mano diciendo ¡eh pájaro bonito sal de ahí! Y se posó en la lámpara justo encima de la cama de matrimonio. Sacudió el cuerpo del esposo, pero este permanecía dormido con el sueño del guerrero que se sabe amado. Tranquila su respiración, su rostro relajado, su cuerpo extendido entre las sábanas de satén. El pájaro les miraba, tenía aspecto de objeto de porcelana con filigranas de Talavera de la Reina. Desde la lámpara quieto, les observaba. No emitió ningún sonido, nada salía de su alma. Ella decidió abrir la ventana de par en par para que el pájaro saliera ileso. Pero el extraño pájaro no quiso marcharse.
Mientras dormían cada uno su sueño o el sueño los tejía a los dos se asomó descalza al vacío y pudo comprobar que la fachada de su hogar se hallaba repleta de nidos de otras aves.
El pájaro azul seguía allí y la confundía con su presencia. Al cabo levantó un ala y pudo ver que tenía una herida. Se mesó el plumaje  con su pico azul y la herida desapareció.
Despertó, y pudo comprobar que su marido ya se había ido. El ruido de un motor alejándose le decía que partía al trabajo como todos los días. Sentándose entre almohadones estampados de selva  empezó a preguntarse ¿Por qué el pájaro azul se quedó encaramado en la lámpara? ¿Por qué no voló? ¿Por qué se quedó dentro de su cabeza mirándola sin pudor?

Recogió su sombra y sus latidos de corazón y se desvaneció en la conciencia del día con los ojos bien abiertos.




sábado, 3 de junio de 2017

SHAKTI


La peligrosidad cimbrea tus caderas
con un ritmo, lento, sinuoso, certero.
No tienes límites, te impulsas
manejado por la Shakti.
Persona viva y encendida exiges más
pero...
La energía que dimanas
se contrae al no encontrar su canal
su vía de salida.
Tal vez la Shakti se nos burla
montada a horcajadas 
sobre la inconsciencia.

La mecanicidad nos mata,
resucitemos a otra vida.




lunes, 15 de mayo de 2017

Carta a mi madre.



GERANIO


      Sólo hace ocho meses que ya no estás aquí, parece que fue ayer cuando dejaste este mundo nuestro.
Todavía no he podido mirar tu retrato durante más de un minuto sin echarme  a llorar.
Como duele tu ausencia mi querida madre.
 Trato de mirar atrás y recordar cuando apoyaba mi cabecita de niña en tu pecho y tú, cansada me bajabas de tus piernas y me decías, -"Ya no puedo contigo, pesas mucho."
Sí, seguramente era una pesada en todos los sentidos.

Recuerdo aquella vez que mi hermano, el mayor, te dio el gran disgusto y   te vi llorar, te he visto tantas veces llorar que aún no sé si alguna vez fuiste feliz. Te dije que te quería y tú me apartaste de tu lado con una mirada furiosa.  Una vez que estábamos de broma, me soltaste a quemarropa que cuando te quedaste embarazada de mi hiciste todo lo posible por abortar, pero se ve que  me agarré fuerte a la vida. Y salí, y te vencí, porque si no querida madre quién hubiera cuidado de ti durante todos estos años. Quién se hubiera preocupado de tu bienestar cuando caíste enferma y te hiciste dependiente. Todos tus hijos, mis cinco hermanos salieron huyendo. La realidad era demasiado espantosa.

Nunca supiste nada de mi vida, no tuve ocasión de contártela, mientras tu cabeza andaba preocupada por tus hijos varones. Las mujeres,¡que más  da!se casaron y tuvieron hijos y hasta es posible que comieran perdices.

Asistí a todas y cada una de tus recaídas, hospitales, médicos, trabajadoras sociales etc. y lo peor de todo el muro que era mi padre, tu marido, el ser más intratable de la tierra.
Pero las cosas no son tan sencillas. Tu último año, cuando por fin abandonaste las garras de mi padre fue totalmente diferente. Te dio tiempo hasta de enamorarte de un chico joven que te trataba con cariño,  parecías una adolescente de catorce años. Te sonrojabas y escondías tu risa con tu mano.  Y me di cuenta que sólo necesitamos que nos amen para sobrevivir, y amar para vivir.

Ya estabas con la cabeza perdida y casi no te entraba nada. Pero en los últimos meses  te vi reír más que nunca. Cuando por efecto de la edad tus neuronas no daban de sí y te ibas haciendo cada vez más niña.

Cuando ingresaste en el hospital por última vez no imaginé que te perdería para siempre, que ya no te pintaría los labios, que ya no podría darte crema por todo el cuerpo, que ya no te peinaría que ya no me dirías esas expresiones infantiles, inocentes que me hacían reír.  Te volviste cada vez más exigente, necesitada, más impaciente, más indefensa, más inocente.
Y te acompañé hasta tu último aliento mamá. No sabes las veces que te visto morir en mi cabeza.

Abrí la ventana de la habitación y lloré amargamente, tu alma debía volar a su nuevo destino.
Espero que el próximo sea mejor que el que tuviste junto a mi padre.

 Fuiste una madre con la que sufrí mucho durante muchos años, pero yo te quería con todos tus defectos y virtudes. No sé, si hubieses estado bien habrías hecho tú lo mismo por mi. No lo sé, y no pude comprobarlo. Pero te doy las gracias por todo, porque siendo como fuiste, tuve la suerte de no volverme loca y superar mis miedos. Aunque esté mal decirlo, tu muerte me ha devuelto la vida, aunque te sigo echando horriblemente de menos. Te quiero.


Aquí te dejo estas flores...


PENSAMIENTOS
UN TIPO DE FLOR QUE TE ENCANTABA.

sábado, 22 de abril de 2017

ÚTILES DE HECHICERA



Empezamos la iluminación del caldero de hielo que me ayuda a adivinar el futuro. Gracias a eso no me llevo grandes sorpresas.





Para que se pueda comprobar que no es ningún truco, está encendido con la luz del día.



 A continuación, mi mano de alquimista, juega un papel muy importante cuando le doy la mano a alguien, puedo saber lo que pretende, si pretende algo, claro.



Estos son los hongos que utilizo para mis más famosos brebajes.Son insípidos y no dejan huella en la sangre. 



 Por supuesto el pequeño Salem, tengo que decir que se pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, pero es un potente radar para espíritus y fantasmas que vengan a molestarme. Hay veces que no se han despedido de este mundo y piensan que yo voy a darles un billete de primera al Paraíso. En fin...




Fiesta de brujas, aquelarre no, que eso ya no se lleva. La enfermedades acaban con las brujas igual que con cualquiera. 




Esta os la pongo bien grande para que veáis la araña que hay en medio. No es una mancha. La pena es que tengo una cámara de mierda. Los brebajes y encantamientos no dan mucho dinero.

Bosque de meigas. No encontré a Hansel y Gretel pero sí una mojón de vaca que me sirvió para hacer un trabajito.








Gotas de rocío por la mañana temprano. No hay nada más puro a lo largo del día. Ellas esperan sabiendo que van a desintegrarse, después que alguna mariquita lave su rostro con su agua.




Casa auténtica de bruja mayor. La tomé a escondidas, si se entera de que la cuelgo en internet me matará. Pero ¿Qué es la vida sin un poco de rebeldía? Lo digo porque sé que volveré, nosotras siempre volvemos, por eso no tenemos miedo a la muerte.








Y eso es todo, este potpurrí de fotos se lo dedico a las personas viajeras como yo. Culo de mal asiento, curiosas insoportables. Todas las imágenes pertenecen a muy distintos lugares de la geografía española. El sitio, da lo mismo. Yo, como tengo escoba, no duermo siempre en el mismo lugar.


A ti viajero
vuela lejos, vuela alto,
no te detengas, no mires atrás,
te puedes convertir en estatua de sal.

No estarás seguro con una bruja
no vivirás tranquilo.
Tengo contrato con los animales y las aves del cielo,
un druida me enseñó las artes de la adivinación 
y los árboles son mis hermanos.
Mis secretos, sólo conmigo están a salvo.

Vuela viajero, vuela rápido
sigue adelante, no te pares
tu equipaje es ligero
no te cargues.

martes, 18 de abril de 2017

FUERZA INTERIOR




                “La última vez que dejé que alguien tocara mi alma, me costó más de doce lunas recomponer los pedazos. Fue un viaje iniciático hacia el interior de la vida.”

               Calixta releía con cierta complacencia y nostalgia su registro de experiencias espirituales.  Como buena alquimista no dejó de trabajar en otras sustancias volátiles, en el mercurio de los filósofos, y en todo aquello que guardara un gran secreto. -“Cenizas de pasión”- pensó al recordar ese amor. Cerró el libro de tapas de piel donde no había burilado ningún título, tan sólo una estrella de cinco puntas. Tomó su pequeño saco y salió a buscar valeriana al campo para la mujer del carpintero que andaba un poco nerviosa.

El aire le trajo negatividad, notaba que se acercaba una energía fuerte y malvada, pero no quiso hacer caso.
Alguien la cogió del brazo.
-¡Ya eres mía! –gritó.
El saquito se le cayó al suelo y el sol no la dejaba ver el rostro de Ignacio el Inquisidor General de la provincia.
-¿A quién vas a hechizar esta vez vieja bruja?
-“No soy bruja. Alquimista, tal vez”- pensó, pero…tampoco podía decir nada al respecto. Ella pertenecía a una sociedad secreta, de la cual no debía ni pronunciar su nombre.
-¡Déjeme! Tengo que llevarle este remedio a la mujer del carpintero.
-¡Hechicería! ¡Aquí la tenéis sois testigos de lo que digo!- Dijo, empujando a Calixta en brazos de dos soldados que acompañaban al inquisidor.

Se la llevaron a rastras y en el camino de piedras se le reventó una uña del pie. Sangraba por el empeine, por los dedos. Ese fue el comienzo de la tortura que vendría después. Sabía lo que la esperaba y lo que Ignacio quería de ella. Nunca se doblegó ante sus intentos de someterla a juegos carnales que el inquisidor  la demandaba desde hacía tiempo.
Encerrada en una mazmorra, esperaba la muerte como una salida. Los cátaros la llamaban Endura. Pero se acordó de su maestro Basilio Valentín y  el  código hermético:
RER, un enigma desprovisto de sentido.
RE, ablativo del nombre latino RES, significa cosa.
RERE, la suma de dos RE, dos cosas, BIS
RERE, equivale a REBIS, según su maestro, era el compuesto que va a sufrir sucesivas metamorfosis  bajo la acción del fuego.
Yo soy el compuesto, la materia. El Inquisidor es el fuego, por algo se llama Ignacio”

Después de ser torturada, no lo pudo resistir y se dejó llevar. Escribió en la fría piedra de su celda con su propia sangre “Me entrego al fuego”.

Al día siguiente antes de ser llevada a la sala de tortura, pidió leche y pan. El inquisidor sorprendido bajó a ver a la prisionera.
-Llévame contigo- le dijo ella.
Ignacio sonriendo de satisfacción la llevó a sus dependencias. Ella recibió el fuego de Ignacio y su materia se transfiguró. El inquisidor fue contaminado de pureza y su fuego se apagó. Al tomar verdadera conciencia del mal que había estado haciendo durante años, comenzó a gritar de dolor. Salió corriendo. Calixta soltó sus grilletes y se limpió la sangre. Nadie la detuvo.

El cuerpo de Ignacio se encontró en el barranco donde solía despeñar a sus víctimas. Calixta , sin embargo tuvo que remodelar dentro de sí, todo el mal que le había transferido, la envidia, el abuso, el miedo…
En su libro secreto escribió:

“Aquel día no dejé de ser consciente de mi humanidad, de mi  dolor, de  la lucha, de vivir en definitiva. En mis muñecas llevo las cicatrices de mi fuerza interior



miércoles, 5 de abril de 2017

"YO SOY EL ACERTIJO Y LA RESPUESTA"







Mientras intentaba escribir unos versos sobre la muerte, el tintero, como por arte de magia, se volcó encima del papel. El poeta maldijo su suerte dando un golpe sobre la mesa. Los puños  de la camisa  ribeteados de encaje, se impregnaron de manchas negras. Él, un contumaz luchador, obvió, una vez más, el accidente. A continuación, los papeles salieron volando por encima del buró. Intentó sujetarlos pero éstos poseídos por una fuerza extraña se desparramaban por el suelo. Se quitó la camisa dejando ver un torso de delgadez extrema. Llevaba días sin comer. La criada, Lorena, le dejaba bandejas con comida en la habitación, en el salón, donde quiera que se le ordenara pero siempre las recogía sin tacha, quizá una manzana mordida y el café a medias.

-¡Basta! –Gritó- ¡déjalo ya! ¿Quieres?

Pero allí no había más que un gato con el rabo erizado y bufando a la pared. No era la primera vez que sucedía esto.  Él sabía muy bien lo que estaba pasando. La ambición le arrebataba el alma más que la compasión. Ignoraba lo que era el amor, le hubiera gustado superar a sus colegas, pero no podía ser, aún. Así que en una de las famosas  tertulias en casa se Doña Pepita, donde se reunían la flor y nata de la escritura madrileña, después de un acalorada discusión sobre si  existían los versos perfectos que representaran a la muerte y la atrajeran cual conjuro, nuestro poeta decidió que en esto no lo ganaría nadie.

Al regresar a casa y confiárselo a su bella esposa Catalina, ésta se revolvió en el asiento y asustada por la fuerza que ponía su esposo en el tema, sucumbió a un temblor  que le recorrió todo el cuerpo.

-Lo conseguiré Catalina, aunque me vaya la vida en ello. Prefiero ser recordado por la eternidad a través de unos magníficos versos sobre la muerte y el más allá que ser ignorado, desacreditado, pasar inadvertido como uno más de tantos poetas.

- Caray  me asustas Roberto, no se puede jugar con la muerte, es de mal fario.

-¿Y quién te ha dicho que yo voy a jugar?

Y aquella mueca en sus labios y esos ojos encendidos de un plan maquiavélico hicieron que Catalina no terminara la cena y subiera al dormitorio escaleras arriba como si flotara.

A los pocos días, la sufrida esposa empezó a encontrarse mal. Lejos de preocuparse, Roberto disfrutaba con los síntomas. Le hacía preguntas extrañas  y ella respondía hasta donde podía.
A pesar de los cuidados de Lorena, la enferma empeoraba, y las preguntas que le hacía su marido sentado al pie de la cama, más la incomodaban y más angustia le daba. Hasta que le llegó la hora definitiva, y en su agonía se revolvía entre las sábanas y el camisón empapado en sudor dejaba ver las costillas. Su rostro cerúleo suplicaba que llamara al cura para que le diera la extremaunción. Pero Roberto le decía que exageraba, que al día siguiente estaría mejor.

No se sabe cómo, Catalina mejoró.  Roberto se enfadó con ella. Rompía sus planes, le sacaba de su gran obra, debía seguir delirante con aquella agonía, y perdida en el valle de la oscura extinción.  Ya había conseguido que le hablara de los demonios y de lo que había que recitar.  Una rima ascendente aquí, un verso sáfico allá, una jitanjáfora para distraer a la Parca. Así que al ver que no podía continuar con su trabajo decidió terminarlo por su propia cuenta sin esperar a que la caprichosa muerte acudiera. Descubrió entonces de lo que era capaz por alcanzar el éxito como poeta.
Tenía en su cabeza las respuestas, los versos, la experiencia. Cada día cogía la pluma de ganso, cada día  el tintero se derramaba, se desparramaban los papeles, se manchaba los puños de la camisa y gritaba “¡basta ya Catalina!” Mirando la pared de su estudio.
Así en cada rincón de la casa, en el jardín, el remordimiento, el recuerdo de sus malignos actos o el espíritu de Catalina impedían que aquella obra perfecta tomara cuerpo.

Aislado de todo lo que anteriormente le estimulaba  y con el  poco dinero  que sisó a su esposa, pasó  unos meses de penurias.  Terminó por hablar solo. Lorena se despidió del señor harta de limpiar y no cobrar. Sospechaba que algo malo le había pasado a la señora. Irse  de noche y sin avisar, tan comedida como era doña Catalina, tan enferma que estuvo. Sus baúles en el desván…no, no le cabía en la cabeza tan prolongada ausencia.

Los días pasaban y lo que en un principio fue una extrema lucidez, unas palabras exquisitas un ritmo de réquiem en su justo esplendor, se transformó en una falta de memoria, en suciedad, abandono y miseria.  Roberto cayó en la oscuridad que buscaba, creyendo tener el conjuro de vuelta. El lechero encontró el cuerpo por accidente. El gato maullaba de forma extraña y al acercarse a la ventana de la cocina pudo ver el cadáver del señor tirado en el suelo. El médico dijo que había muerto de inanición. Al lavar su frío cadáver para amortajarlo, vio tatuado en el vientre con tinta negra:

“yo soy el acertijo y la respuesta”

Un siglo después, tras la compra del inmueble por un rico empresario se iniciaron unas obras de remodelación.  Al tirar la pared del estudio que fue de Roberto, aparecieron los huesos de un cuerpo femenino con todo su ajuar.



jueves, 23 de marzo de 2017

ME GUSTAS





Me gusta mirar lo que tus ojos enfocan,
las calles estrechas,el árbol desnudo,
el moho de las viejas piedras grises,
la sonrisa de los niños.

Me gustan tus frases hiladas con la locura de la mañana.
Me gusta tu reflejo en el cristal
tu rostro distraído en el descanso de la tarde
tu torso dormido sujetando la almohada.

Me gusta la suave cadencia de tus instintos
cuando reclaman amor,
y preguntas a las flores 
si estaré mañana para oler a tu lado el perfume de nuestras ansias.
Me gustas con tus derretidas alas de cera
y el impulso interior de alcanzar el sol.
¿Para qué, ídolo mío, si tú ya brillas tal cual eres?

Me gusta que desates mi lengua profana,
iniciando así, esta danza de placeres que de ti emanan.
Me gustas porque sí
y sin pedirte nada.

Me gustas porque siendo como eres
alteras mi bendita calma,
extiendo los brazos y no alcanzo
a tocar lo que rumian tus sienes.
Te quiero libre para huirnos
cuando la oscuridad nos apague las ganas.

Me gustas tú,
me gustas. 

  Draper Herbert James Mourning for Icarus








jueves, 9 de marzo de 2017

CRUZARSE CON LA VIDA






Todas las mañanas llega al trabajo un poco más tarde de lo habitual. Tiene ese beneficio porque nadie le controla. Antes de entrar a su despacho ha pasado por la cocina donde suelen comer todos los empleados de la fábrica. Se prepara un tentempié y una infusión de té verde. Mientras el agua se calienta  en la tetera eléctrica, Rubén se asoma a la ventana que da a la entrada principal. Da un respingo, "es ella", piensa. Se da la vuelta por si le ha descubierto. Se escucha el timbre de apertura de la puerta de la calle. El agua ya ha hervido y se prepara el té un poco nervioso. Ella le pone nervioso y no sabe por qué. Desde que entró como administrativa no ha podido dejar de mirarla, siempre a escondidas. De esto hace ya casi tres años. Los amables intentos por parte de Sandra de entablar una conversación trivial, no han servido de nada. Rubén no puede mirarla cinco segundos seguidos sin ponerse nervioso. Le da la espalda y vuela hacia su despacho. Ella, confusa por tal comportamiento, no cesa de preguntarse si le cae mal verla. Le viene a la cabeza el día que se lo presentaron:

 El compañero de planta  encargado de la logística llamó a la puerta del despacho :

-Pase- se escuchó desde el fondo.

-Rubén te presento a Sandra, nuestra nueva administrativa.

- Hola Sandra- le extendió la mano.

-Hola ¿qué tal?-dijo ella.

Pero se la quedó mirando de una forma poco común para estos encuentros formales. No le soltó la mano hasta que el compañero les dijo que tenía cosas que hacer.

-Os dejo, para que habléis.


Aquel gesto por parte de él la tuvo intrigada mucho tiempo. Pero todo acercamiento acabó en esa primera entrevista. Después todo fue rutina y más rutina.
Rubén procura siempre no estar donde está ella. Busca escusas para salir antes del trabajo, visitas a supuestos proveedores, encargos y cosas así. Sin embargo las pocas veces que han coincidido en el pasillo que va hacia la cocina y se han mirado a los ojos, ella siente que le duele el alma porque a él también le duele. "LLevo veinte años  casada y feliz y es quince años más joven que yo, esto no está bien" piensa. Pero el silencio de la mirada de Rubén la atraviesa los tímpanos como un grito de melancolía.
Mientras tanto los compañeros comentan lo raro que está el jefe. Supo por parte de Lola, de recepción, que la primera mujer de Rubén le dejó. Los motivos nadie lo sabe. De eso hace más de cinco años y creen que está cada vez peor. Y Rubén sigue huyendo y huyendo y cuanto más huye más la espía sin que ella lo note. Más la ignora, menos trato le da. Más sueña con ella, más la añora.

Por eso todas las mañanas llega tarde al despacho, para no cruzarse con ella, para no cruzarse con la vida, pues lleva mucho tiempo muerto y no quiere resucitar, eso... significa sufrimiento ¿más?


Óleo de Christiane Vleugels.
Hiperrealismo.



martes, 21 de febrero de 2017

VUELVE SIEMPRE






Vuelve a mi,
no me dejes abandonada en mi propia carne
cubículo, pasto de los gusanos,
centro de contradicciones.
Mi alma grita desde esta cárcel preciosa
que Tú me has regalado.
 Te compadeces ,alguna vez, pero...
tardas tanto en venir
con tu soplo de aire divino que transforma la realidad ortodoxa,
realidad que no da salida a tu presencia.

No me olvides, no te olvido yo,
paupérrima criatura
traductora de tus insondables sueños.
Sin mí, otro templo buscarías
tras de ti, otro lugar santificaría.
En mí te escondes, y yo, gallina ciega
no sé jugar a tu juego.
Me distraigo y me distraen
con lenguas salvajes.
No me someto a las formas de los hombres.
Tú eres el contenido que conozco, cada vez, un poco más
aunque , torpe de mí
me muerdo las ganas de hablarte
sabiendo que Tú extraes mi mejor lenguaje.
Ánima Mundi, Lux Aeterna, vuelve siempre.



jueves, 16 de febrero de 2017

CONCIERTO EN LA CASA DE GRANADA

GRUPO CORAL ACCENTO





  Viernes 31 de marzo, 2017  a las 20h damos un concierto en la Casa de Granada 

Dirección: Aldo Cano Conesa

El programa

1. Go down, Moses (Espiritual)
2. Yakanaka Vangheri (Sudáfrica)
3. Thula Baba (África)
4. Bateleros del Volga(Rusia)
5. Kriabe (Surinam)
6. Sakura (Japón)
7. Pastoral (Mongolia)
8. All through the night (Pais de Gales)
9. A Rosalía (Curros Enríquez / A. Cano)
10. Canto de Auroros (Murcia)
11. Se equivocó la plaoma ( Alberti/ C.Guastavino)
12. Zorongo (Andalucía/ García Lorca)
13. Nocturno de la ventana (García Lorca 7 Emilio Solé)
14. Date la vuelta (A. Dúo Vital)

El lugar está en Doctor Cortezo,17, 5ª Planta (al lado de la Plaza de Tirso de Molina)
  El precio de entrada es de 8€ para socios y 11€ para no socios. Esto da derecho a un vino español que darán para todos los asistentes.





En esta ocasión participo en Accento como soprano. ¡Animaos!
¡Pasaréis un buen rato!



miércoles, 8 de febrero de 2017

OFELIA, PÁLIDA BELLEZA

ANTOINE AUGUSTE ERNEST HÉBERT
(1817-1908)
OPHELIA 1876



Ofelia,
pálida belleza.
Flor mancillada por un héroe egocéntrico.
-Yo la amaba- le dijo a Laertes
Eso es todo lo que lloró, con sonido huero.

Días aciagos para las Rosas
que sólo podían ser transportadas
de su jardín, al florero, donde,
después de arrancarles el alma, con suerte medrarían.

Pero la suerte es un lapso esquivo:
al mirarte desde una esquina,
 bostezando se marchó.
El más alto estamento abrazó tu cuerpo
prometiéndote  desmadejada y rendida en el lecho
el  sacrosanto voto de eterna unión.
Por su boca caprichosa, perniciosas palabras salían
que tú traducías en amorosas promesas.
Ya tu hermano y tu padre te advirtieron
en vanos intentos de atarte lo que en tu cabeza ya andaba suelto.
Y quien puede parar el florecimiento de la hermosura,
su olor y  la  frescura, que está pidiendo ser amada.

Unos dicen que enloqueciste por el asesinato de tu padre, tu carcelero.
Pero todas las Rosas del jardín, a coro, cantaban que fue Hamlet quién
 rompió tu castidad , tu cordura  y tu corazón.

Y aún se pregunta el poeta en la voz de Laertes:
Cómo el juicio de una joven puede ser tan débil como el cuerpo de un anciano.
Cada vez te enterraban más hondo y aún no estabas muerta.
Así mandaban los usos y costumbres de la época.

Ofelia, no es Ofelia.
Es escaparate de Rosas perdidas
espejo de prudentes niñas, que confiadas, escuchan los dolores fingidos del amante, los  halagos, las  sutilezas y ellas presurosas se desviven  por darles un consuelo que no les aprovecha nada.
Ida tu razón cantabas delante del rey y la reina:
-Pues juro a Dios que no es una acción villana -contestó la doncella-
Porque antes de tenderme en el lecho, prometiste unirte en sacrosanto matrimonio.
Repuso él:
-Y tal hiciera, por la luz del sol, si no te anticiparas a mi tálamo.

Ofelia ahogada de amor y de pena.
Tu cuello rodeado de aromáticas hierbas.
Al jardín del que fuiste arrancada ya no pudiste volver,

y los álamos lloran tu ausencia y las flores te recuerdan.



JOHN EVERETT MILLAIS (1829-1896)
OPHELIA  1852

Afortunadamente las Rosas de hoy tienen muchas y grandes espinas.
Se ha trastocado la pasividad en lozana alegría.
Piensan, deciden, actúan.
Aunque por desgracia todavía algunos se empeñen en deshojar su valentía.



ABSTRACTION WHITE ROSE 1927
BY GEORGIA  O`KEEFFE
  










martes, 31 de enero de 2017

NÁUFRAGOS

NÁUFRAGOS

Clara y yo, amigas del alma, quedamos como una de tantas tardes, para pasear y tomar algo. Fue la última vez que la vi, en un café de la plaza de Santa Ana. Me dio una lección sobre la amistad y se fue muy disgustada. Esa tarde comprendí que no sólo ella había sufrido un naufragio. Tengo que contarlo. De alguna forma me siento culpable.
Clara y su marido decidieron celebrar su décimo aniversario de boda, en un barco. Juan, al que cariñosamente yo llamaba Chencho, no se sentía muy atraído por la idea de estar en medio del mar, flotando, sin pisar tierra. Cedió por Clara, por su romántica insistencia.
Salieron en avión hacia  Australia. El trayecto duró infinitas horas en las que hubo tiempo para incidencias con el personal del avión y algunos sustos por los botes que daba el aparato. Chencho no se sentía muy cómodo y Clara le miraba de reojo un poco frustrada porque no demostraba ni un ápice de cariño hacia ella. Clara es soñadora  y romántica y quizá poco realista a los ojos de Chencho. Él se considera a sí mismo un hombre pragmático y de emociones limitadas. Un ingeniero con demasiadas matemáticas en la cabeza han hecho de él una persona muy fría.
 La primera noche de hotel estaban demasiado cansados para hacer el amor. En ningún momento hubo atracción o deseo por parte de él. Más bien se escabullía de ella. Clara no quería pensarlo y lo disculpaba  de su falta de interés hacia ella. Al día siguiente cogieron el buque que los llevaría a unas islas paradisiacas, en mitad del Pacífico. Ella creía fervorosamente que en un Edén recobrarían el tiempo perdido, la pasión perdida. Clara es trabajadora social. Yo creo que tomar contacto con personas que sufren, que  piden asilo, ayuda de todas clases, la ha hecho más humana y más utópica.
Feliz ella, conforme él por la experiencia nueva, descansaban en la proa del barco, charlando, como el resto del trayecto de cosas hilarantes. Por megafonía, para sorpresa de los tripulantes, avisaron a los pasajeros que entraran inmediatamente en sus camarotes y  se pusieran  los chalecos salvavidas, pues se avecinaba una tormenta. Ambos empezaron a asustarse. Rayos, truenos, viento huracanado. El barco se bamboleaba, escoraba y los mareaba sin remedio. Fueron  avisados  para que fueran a cubierta  y subir a los botes salvavidas. Clara sólo recordaba estar empapada, mareada y que se había soltado de la mano de Chencho cayendo  al agua. Cuando despertó, estaba en una playa, sola, dolorida y terriblemente asustada. Se levantó como pudo y buscó a los demás en todas direcciones. No había nadie. La ansiedad hizo que llorara. El sol quemaba su cara y derrumbada buscó sombra. Una vez desahogada su desdicha pensó que era mejor seguir buscando un poco más allá, justo cuando el sol quemaba un poco menos. No supo calcular la hora que sería. Apenas anduvo lo que creyó sería un kilometro y medio. Vio a lo lejos algo que parecía un bulto grande.  Corrió y pudo comprobar que el bulto era el cuerpo tendido de Chencho. Estaba bocabajo, le dio la vuelta y lo abofeteó.  Despertó tosiendo con la mirada desorbitada. Vio a Clara, miró a su alrededor y gritó
       - ¡Gracias a Dios estamos vivos! ¿Y los demás, dónde están?
         -No lo sé.- Contestó Clara y se echó a llorar.
Chencho se incorporó quitándose con el puño la arena de la cara. Y como si su mente no estuviese allí dijo:
         -Todo tiene un final.
Clara siguió llorando hasta que se cansó. Le escocía la cara. Chencho hizo ademán de abrazarla como si ella fuera una tabla de salvamento. Fue lo más tierno que hizo en todo el viaje. “Esto es el fin”   pensó. Todo a su alrededor era agua, arena blanca y palmeras. Pero el hambre les avisó de que había que hacer algo.
         -Vamos a buscar algo de comer.
Clara le siguió sometida a las circunstancias. El sol se estaba poniendo y tenían una insoportable sed. Entre la maleza de la isla buscaron con desesperación algo comestible. Chencho le dijo a Clara que en esos momentos le hubieran venido muy bien las clases de botánica que rechazó por no pertenecer a su rama de invesigación. No hubo suerte. Había que buscar un lugar donde pasar la noche. Decidieron volver a la playa. Apenas hablaban entre ellos mientras buscaban entre el cielo y el suelo. Los labios los tenían secos. De repente algo se movió en el agua. Unas manchas negras flotaban a la deriva.  Chencho se acercó corriendo y comenzó a reír al comprobar que se trataba de de unas botellas de plástico de refresco de cola. Clara rió  también como una histérica.. Tuvieron, al menos, algo con lo que engañar al estómago. Una vez calmada la sed y un poco el hambre, Clara cambió su perspectiva pesimista por su habitual romanticismo. El cielo lleno de estrellas encendió su imaginación. Sospechaba que Chencho guardaba para sí cosas de las que ella no formaba parte. Comenzó diciéndole lo mucho que lo amaba y ahora que daba por hecho que sus vidas iban a acabar en  esa isla era el momento de hablar seriamente de sentimientos.
-          Yo no soy como tú, Clara, y lo sabes. Mi trabajo me absorbe y no te doy todo el tiempo que mereces.- No pudo mirarla a los ojos mientras decía esto.
-          Siento haber planeado este viaje, me siento mal por haberte arrastrado hasta aquí.
-          Tú no me has arrastrado, ha sido una tormenta. También podía haberme negado en redondo y no lo hice. Creo…creo que te debía algo, no sé.
Hubo unos instantes de silencio. La brisa suave soplaba. Clara fue más incisiva.
-          ¿Alguna vez me has puesto los cuernos Juan?
Chencho dio un trago a la botella de refresco y abrazó a Clara.
         -No digas tonterías.
        - ¿Y tú?
        - En alguna ocasión tuve oportunidad, pero siempre ganaste tú.
         -¿Te has enamorado de alguien aparte de mí?
        -No, no fue amor, sólo fue tu ausencia lo que me hizo fantasear con algo mejor. Pero tú no has respondido mi pregunta.
       - No tengo nada que decir.
La besó superficialmente en los labios y se tumbó en la arena. Ella no quiso seguir hablando. En su corazón ya tenía una respuesta.
El cielo se iba encapotando de nubes y la brisa leve se convirtió en un vendaval acompañado de tormenta. Chencho agarró a tientas la mano de Clara y salieron corriendo por instinto hacia el interior de la isla. Había demasiada oscuridad y palpando, como pudieron se cobijaron debajo de una hojas enormes de no se sabe que planta tropical. Chencho se dio cuenta que los fogonazos de luz eran muy extraños, pues no los acompañaba ningún trueno. La lluvia tan pronto era suave como que caía como cubos.
Clara gritó:
       -¿Has oído eso?
       -¿Qué?
      -¡Calla! ¡Escucha!
Sintieron miedo, un miedo atroz. La lluvia hacía remolinos.
      -Oigo voces
      -No digas tonterías
     -¡No digo tonterías joder! ¡Te digo que oigo voces!
Clara se incorporó a ciegas. Al dar el primer paso tropezó con algo duro y tirante.
     -Juan ven aquí, toca esto.
     -¡Dios mío es un cable! ¡Sí, es un cable! ¡Sigámoslo!
      -No, esperemos un poco a que amanezca. Espera, ya no oigo las voces.
      - Eso es efecto del cansancio.
      - ¿Nunca creerás en mí? ¿Siempre diré tonterías? ¿Vas a poner en duda siempre todo     lo que digo?
       - Perdona, este no es el mejor momento para…discutir. Esperaremos a que amanezca.
 La lluvia cesó espontáneamente. Volvían tener hambre y apenas les quedaba un poco de refresco. Chencho agarró a Clara y le dijo que si salían de ese trance la amaría y respetaría todos los días de su vida.
      -¿Respetarme? ¿A qué te refieres?
Chencho se quedó callado. Pasaron  las horas sin dormir y en cuanto  notaron un poco de claridad se pusieron en marcha. Agarrados al cable como a un salvavidas, anduvieron durante un buen rato. Clara no supo concretarme el tiempo  porque en medio de lo desconocido las horas y las distancias se difuminan. Para su sorpresa el cable les llevó directamente a un enorme decorado.  Andamios con cámaras, chabolas de paja, cables, focos. Estaban en la civilización. Clara se acordó del show de Truman. En la primera rulot, llamaron con fuerza pidiendo socorro. Les abrió una mujer somnolienta preguntando en inglés que qué es lo que pasaba. Después de relatar su aventura chapurreando el idioma, la mujer les dio de beber y comer. Se repusieron del trance y mientras Clara descansaba en una hamaca Chencho fue a llamar por teléfono para ponerse al día y pedir ayuda. Clara escuchaba desde fuera como me llamaba por mi nombre y las palabras de cariño que me dedicaba. Palabras que, hacía años que ella no oía.
Me siento culpable, era mi mejor amiga y yo la traicioné con Chencho. El viaje sólo sirvió para que naufragaran nuestras vidas.  Una vez en Madrid, Chencho, arrepentido se despidió de mi fríamente. Se le daba bien. Clara no volvió con él. La amistad, el amor, la pasión, todo tuvo su final.
Ahora  empezaré de nuevo en otra ciudad, lejos, muy lejos de Clara y de Chencho.



                                                                 Fin


UN BARCO NAUFRAGADO
MUSEO NACIONAL DE EL PRADO

viernes, 27 de enero de 2017

REFLEJOS

Vuelvo a este viejo blog. Las amigas y amigos blogueros me han convencido. Aunque también tiene que ver, que la forma de editar aquí es mucho más cómoda. Prometo no hacer caso de las estadísticas ¡que se vayan a la mierda!
Os dejo esta nueva entrada y que sea lo que el Tao, Dios, o el Universo quiera.



Veo el perfil de tu rostro reflejado en el cristal,
la vida es una ventana inmensa.
A veces sonríes, a veces frunces el ceño,
murmuras, te extrañas, te indignas, 
se dilatan tus pupilas cuando te enamoras.

Tu barba cubre las pequeñas locuras que quebraron tu piel.
De tus pobladas cejas surgen perspectivas,
sueños y otras andanzas.
A veces, de pluma negra, oscuros tus ojos
me llevan a un reino donde me haces dama,
pero...no estoy ahí...es un reflejo.

Tu nuca silenciosa, la que beso cuando estás de espaldas,
hace tiempo que vive despegada de banalidades,
esas, que trae la vida cotidiana.
Eres dulce de espíritu, tu nariz romana te avala.

Eres el hombre y todos los hombres
el poeta y el charlatán
el maestro y el aprendiz
el amante y el amigo
el místico y el aventurero
el sueño de una mujer o su reflejo.

Tu frente de plata  en el cristal figurada, como un campo abierto,
almibaradas junturas de ella manan.
Tu oído simula una voz femenina, un aria lanzada al olvido,
un ruego, una esperanza, un adiós en la distancia.


Mordería tu mejilla si mis labios te alcanzaran.
Y son tus canas un campo de cerezos en flor
que mis dedos, criban y atrapan.

Palabras, sólo palabras, reflejos de cristal.
Date cuenta que de mí, no necesitas nada.
Sólo soy un reflejo,
una poco de aire,
una mirada.