lunes, 26 de diciembre de 2016

DESPEDIDA

Esta es la entrada número  100.

Es la despedida de este blog. Sí, así es. Seca y contundentemente.

Ya no recuerdo el año en el que lo empecé, creo que en 2011. Si sé que antes de que acabe el 2016 se habrá terminado. ¿Por qué? Por su falta de lectores. Por el engaño de Google +  que me va robando todos los "me gusta" que quiere y con ellos la ilusión de que mi trabajo agrada y seguir adelante. Pero ya estoy aburrida, queridos poquitos lectores que me quedáis. La falta de inspiración y el poco tiempo de que dispongo para escribir tampoco ayuda. Ni siquiera los votos que yo os doy llegan a ninguna parte. Ya he mandado todo tipo de mensajes con fotos de pantalla donde se ven los "pluses", ya sabéis, en Entradas.
Esta poeta de interiores se va al mundo real. El virtual no me deja nada.

Quiero dar las gracias a aquellos y aquellas que me siguieron más tiempo y no se aburrieron. Y a todos  y todas que me visitaron...




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Quizá cuando la mano me tiemble y me desquicie por no escribir abra un blog en otro sitio, con otro nombre y otra cara ¡jajaja!

Queridos todos y todas, hace mucho tiempo que tengo ganas de hacer esto.







domingo, 18 de diciembre de 2016

TÚ Y YO


















Al despuntar el día
la luz me cubre el rostro,
                                                despierto…

El calor de tu cuerpo me llega como un bálsamo.


Ya metidos en rutinas, tú
                                              allá, metido entre telas
y yo…urdiendo un poema.
                                                 Pienso en ti.


El pánico me estruja la garganta:
Moriría si te perdiera.
Tú,  candor de mi alma
deseo prendido
me turban tus caricias, tus fuertes manos, tu abrazo encendido y…
                                                                                                                        las risas,
al llegar la tarde, todo son risas.
Rompes las frases con tijeras  de niño.
Extraes con sutileza la melancolía de mis dominios.
Sabes mucho de mí y yo de ti.

Si tú caes yo te recojo.
Si tropezamos nos sostenemos.
Si me precipito a lo inseguro
tú, mi amor, paras con tu luz el incesante giro.
Te quiero como eres, lo que ves y lo que sientes.
El brillo opalino de tu mirada,
con señales que sólo ambos entendemos.

Amado mío,
me gusta que la tarde de nuestra vida  pase lenta.
Así, cogidos siempre de la mano
dirigiendo las armonías en nuestra casa,
alargando los tiempos, disfrutando los pasos.

Pero temo la noche,
temo las sacudidas infernales del Universo.
Temo los insomnios perversos,
me temo a mi misma,
a veces, te temo.

Para esa futura noche de voraces sombras,
 donde nosotros, ya indefensos,  sigamos palpitando,
te escribo, mi amor, este poema.
Así,  nunca olvidaremos que…

                                                             tú y yo fuimos uno .

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EN AQUEL VERANO

                                                    

                …Parejas borrosas se unían bajo la lluvia de                                                                                                                oscuridad de los olmos con follaje de pleno verano.
                                                                    LAS OLAS  V. WOOLF


        Querida Virginia Woolf,
  Tú dirías: –“busquemos la historia”. Yo pienso que es mejor encontrar al personaje y encastrarlo en una historia. Pero he aquí que el personaje ya estaba y vino a mí en forma de recuerdo. Sí, un personaje que relucía en verano para dejar de existir el resto del año.
        Mi suegra, mi muy querida y odiada suegra.
       Era el mes de julio, la boda de mi cuñada estaba próxima. La historia transcurre en un solo día, a tu manera querida Woolf, pero sin tu talento, ni tu prosa poética, sin esa caída de la hoja en otoño que casi roza el rostro del lector y que imagina cayendo al suelo en silencio. Tú dirías: –“¡nárranos esa historia!”.
       Una mañana de un tórrido verano quedamos mi suegra y yo para comprar no sé qué cosas a mi cuñada. Yo estaba embarazada de siete meses y medio y mis piernas eran dos remos de una galera romana. Después de saludarnos poniendo la mejilla y sin beso (no fuéramos a contagiarnos algo) emprendimos viaje en autobús al Corteinglés de Goya. ¡Cómo no! En la sección de novias vimos trajes blancos, verdaderas joyas de la costura, aunque no sé para qué, pues su hija ya tenía vestido hacía meses. Ella, no paraba de sacarle defectos a cada  uno de ellos. -”Como la seda salvaje no hay nada, es lo más caro ¿sabes?” Asentía con la cabeza porque en esos momentos nada de lo que yo hubiera dicho le hubiera entrado en su cabeza. -“Fíjate qué pedrería, mira este volante, aquel escote, este es un mamarracho ¡qué feo!”- Sus ojos desprendían chispas, sus manos lo sobaban todo, corría las perchas con tal compulsividad que hasta la dependienta vino corriendo a ofrecernos su ayuda con cara de espanto. Mi suegra me cogió de la mano y salimos de allí por las escaleras mecánicas. El calor la afectaba de una manera extraña. Hacía que hablara y hablara sin interrupción. –“¿Sabes que mi hija se va a ir a Cancún de viaje de novios?”. -“No”-, contesté. -“Va a tener más suerte que tú, pues se puede pagar el viaje sin problemas. Siempre será mejor que no salir de la península”- Dijo sonriendo.”Qué suerte la suya” pensé.
        Continuamos por toda la calle Goya hasta llegar a Serrano. Anduvimos hacia arriba y hacia abajo viendo una serie de escaparates de grandes modistos. Aquello era inasequible para nosotras. La observaba a través del cristal y veía en ella una especie de posesión diabólica.-“Mira, eso de ahí es organdí, aquello es seda, esto un traje de cóctel, bueno a ti te da igual porque sólo llevarás a la boda un trajecillo de embarazada y tampoco te puedes costear nada de esto.” En esos momentos hice intención de ponerle la zancadilla para que se rompiera los dientes contra el suelo, pero fallé. Como en una ocasión que hice tropezar a…bueno eso es otra historia y si sigo, querida Virginia,  no lo aprobarías.
      -“Tendrías que pasear más por aquí ¿ves que bien vestida va la gente? Pero da igual, por más que te esfuerces tú…”- Fue la única vez que interrumpió una frase para mirarme de arriba abajo con desprecio.
       Me estaba hartando. Para no escupirla como lo haría Estela Reynolds en la comedia La que se avecina y salir al paso de esta desagradable compañía le dije que me iba a tomar algo, ya era hora de comer y se me estaba bajando el azúcar. El sol quemaba, se colaba a través de los espacios vacíos, entre las hojas de los árboles. No había a penas una sombra donde cobijarnos. Fingí un mareo. En un restaurante de comida rápida de la zona fui derecha a buscar a asiento. La hice cargar con las bandejas de comida. Hacer un poco de lacaya no le vendría mal.


        Durante la comida, ya sin haber ropa delante de sus ojos, solamente una mísera ensalada comenzó a desvariar sobre las maravillas del verano. Las mejores experiencias de su vida fueron en verano, la playa, sus amores, las fiestas, los bailes, la muerte de su marido. –“Me hizo un gran favor muriéndose, era un estorbo. Yo en verano vuelvo a la vida”. Y eso que ella es capricornio. “Mi no entender nada” pensé, mientras degustaba una hamburguesa con queso. Mi bebé me dio unas pataditas y eso me hizo sentirme muy feliz por un instante. Dejó de molestarme su monólogo. Y del verano pasó al invierno de su infancia, el hambre, las enfermedades, la miseria que pasó durante años hasta que conoció a su difunto marido, el padre de mi marido y mi cuñada. No lo llegué a conocer. Los ojos se le encendían como candelas mientras hablaba, robó ropa, mintió siempre, manipuló a su novio hasta hacerle creer que la chica con la que él salía  estaba liada con otro. Lo engañó y consiguió casarse con él.-”Porque le necesitaba para mis fines, pero en realidad yo no soy de nadie”-. Empecé a sentir arcadas, me recordó algunos actos nefastos que tuve que ejecutar. Le pedí, por favor, que me trajera una tónica. Al regresar a la mesa con la bebida en la mano la noté distinta, como asustada. Había caído en la cuenta de  haber hablado demasiado. Me agarró fuerte del brazo y casi suplicando me pidió que no le contara nada  a su hijo.-“El calor del verano, a veces, también me suelta la lengua”-. “No hace falta que lo jures” pensé. Mi bebé me dio unas pataditas ligeras en el vientre quizá para recordarme los secretos que tan profundamente tengo guardados y que no podré contar jamás a mi criatura. Di gracias al cielo de que el calor no afectara mi cerebro.
          Eran las cinco de la tarde. El sol quemaba tanto como ella. Los escaparates parecían espejismos en el desierto. El asfalto se derretía en la distancia. Goya, Alcalá, Ventas, vuelta a Manuel Becerra. Todo el camino hablando y haciéndome de menos. Todo lo que la luz tocaba adquiría fanática existencia. (Esta frase es tuya, Virginia). Por fin entramos en una tienda de lencería donde vendían las medias que su hija necesitaba para la boda. Fue lo único que compramos en todo el día. Tantas horas andando que pensé que quería hacerme parir antes de tiempo. Ella estaba como una rosa.
       Durante el camino de vuelta en autobús, cuando el sol se hundía tras los edificios y lo doraba todo, me salió un suspiro de cansancio. Ella me miró, pero no me preguntó cómo me encontraba. Siguió despotricando contra su familia, hermanos, primos, sobrinos etc. No dejó títere con cabeza. Me ayudó a tomar una decisión: nunca jamás volveré a quedar con ella en lo que me restara de vida.
       La boda no estuvo mal. Ella parecía la protagonista y mi cuñada quedó arrinconada. Al novio no pareció importarle demasiado la poca participación de su esposa pues estaba deslumbrado con la belleza de mi suegra.
       En Septiembre di a luz a mi hija, una criatura preciosa. Cuando la cogí para amamantarla se borró todo mi oscuro pasado. Ella es el mejor regalo de mi vida, mi mayor alegría. Mientras tanto el frío se venía encima y mi suegra, ya sin brillo en la mirada, volvía a su rutina de zombi. Fue en el siguiente verano cuando resurgió de sus cenizas, esta vez para decirme que yo como madre no valía un pimiento. Me ayudó a tomar otra decisión, tendría que empezar a amenazarla con contarle todo su pasado a su hijo si seguía perdiéndome el respeto.
 La extorsión dio buen resultado, ahora somos buenas amigas.

Querida Virginia Woolf que estás en el cielo de los escritores, esta es la historia, estos son los personajes. No he sabido encontrarles poesía en sus gestos ni en el ambiente en el que se desenvolvieron en aquel verano. Seguiré envidiando tu talento.
                                                                                           Tu más ferviente admiradora,  
                                                                                                            La nuera.



VIRGINIA WOOLF




martes, 11 de octubre de 2016

DÉJAME QUE TE CUENTE LA VERDAD


Sé que te vas a ir cuando oigas la verdad. Ven, siéntate junto a mí en este pequeño sofá, donde tantas veces te has imaginado que estarías conmigo. La luz de esta pequeña lámpara será suficiente. Es mejor que no nos vean.

Sé que has sido tú el que ha ido dejando durante todo este tiempo rastros de tu presencia por estas calles de Sicilia. Hay mañanas que te veo despertar en mi mente saludando al mundo  con el corazón lleno de mensajes tiernos. Recogí las esquelas que has ido dejando en los periódicos, una tras otra. He de reconocer que al principio no creía que se dirigieran a mí. "Casualidades", me dije. Pero has señalado sitios, figuras, cosas que he dicho que sólo han salido de mí. No sé en qué momento las escuchaste. Pero allí estaban  mis palabras recogidas y transformadas en mensajes de amor. Te has convertido en un veneno que me recorre la sangre y no tengo antídoto.

Te  has dejado acariciar por el mismo viento que me acaricia el rostro, has descrito  con tu humor fresco escenas que me han hecho reír.

En fin, déjame que te cuente la verdad.

Tú sabes cómo son las familias aquí en Sicilia. Tal vez no, eres extranjero.  Aquí todo se sabe. Nadie mueve una coma sin que el  Padrino lo sepa. La familia me ata, mucho, a veces no tengo tiempo ni de quedar con las esposas de los otros hombres aunque sea para que nos vigilen cuando tomamos café. Ellos tienen miedo, viven con el desasosiego de que sus esposas sean eliminadas, y la casta de los Abbadelli con ellas. Nos la tienen jurada desde que mi esposo osó arrebatarles limpiamente un yate provisto de alijos de droga. No sé cómo se le ocurrió tal cosa. Tal vez su egocentrismo no le dejó ver que tarde o temprano lo descubrirían y aunque ha intentado más de una vez llegar a un acuerdo con los Rizzo, ellos no quieren ceder esta vez. Ahora quieren eliminarnos, extinguirnos o hacer que  muramos de miedo poco a poco. Nos vigilan. La semana pasada intentaron eliminar a Viccenza, con sus cuatro hijos, simulando un accidente de coche. Gracias a Dios sobrevivieron. Temo por los míos. Y por mí. La familia ata, el amor también.

Ahora ya sabes toda la verdad. No, no me mires así, me rompes el alma. Si me encontraran contigo me harían un juicio. Mi madre ya no está para defenderme. Mis hermanos me escupirían a la cara. Me llevarían en una barca mar adentro y me tirarían al mar para que me ahogara. La policía ya sabe y consiente que esto suceda. Es la muerte por infidelidad y aquí todos lo saben. Mi esposo perdería su puesto en la organización y mis hijos quedarían sin protección.

Sé que saldrás por esa puerta y ya no volverás. Pero déjame que te mire, déjame que me arrulle con tus besos, antes de que te vayas. No, no me digas que  huyamos, no puedo hacerlo. La familia está ahí, nos buscarían y a ti… mejor no te digo lo que te harían.



Ya te vas, me lo dicen tus ojos, un poeta no puede vivir sin su musa, lo sé. Vete ya, guardaré en mi corazón las palabras que me has escrito. Las recordaré como un bálsamo que cubra mi piel cuando el temor se apodere de mi alma. Apaga la luz, dame tu último beso.  Te echaré de menos mi amor. Sal por la otra puerta, te llevará a la libertad. 










Fotografías bajadas de internet sin ánimo de lucro. Serán eliminadas a petición del autor o autora. Gracias.

miércoles, 5 de octubre de 2016

UNA MARIPOSA EN TU MANO


No voy a poder robar más horas  a la noche

aquellas que robaba de mi ser, para ti, sólo para ti, mi querida madre.

Mientras agonizas se derrumban nuestros castillos de arena

nuestros enfados, nuestros sufrimientos y aquella sonrisa, tu sonrisa

que abría puertas y corazones.

Ya no puedes pedirme que te pinte los labios.

 

Hoy o todo lo más mañana, te habré perdido para siempre.

Te he rezado tus oraciones,

He pedido al Jesús en el que tú crees

que te rescate y no ter haga sufrir más.

 

Mientras agonizas

ya no me quedan lágrimas

debí perderlas todas

esta mañana y por el camino que recorrimos juntas.

 

Tanto lloré por ti mamá…

 

Al menos te dije muchas veces lo que te quería y te quiero.

Y te he besado tanto y abrazado con amor

Y fue todo tan bonito…

Ahora que ya no puedes ni respirar,

que mis palabras no llegan a tus oídos

ahora

ya nada importa.

 

Te he querido y te quiero tanto

que aquí estoy, sola contigo, mientras agonizas irremediablemente.

 

 Preparas tu viaje

extiendes tus alas y sé que te vas,

que te vas a ir y ya no volverás.

Pero estás tan dentro y te quiero tanto

que cuando por fin todo acabe,

es probable que me derrumbe otra vez

y de esta tendré que levantarme

y ya no seré yo

seré una mariposa que volará cuando tú abras la mano.

 

Y te he querido y te quiero tanto

que no me canso de haberte acompañado

de haberte sufrido

de luchar por tu felicidad merecida después de tanto impedimento.

 

Ahora que ya te has ido,

sé que estás bien.

Tú lo dijiste antes de cerrar los ojos:

-Me voy  a mi casa.

 

domingo, 25 de septiembre de 2016

TE BUSCO






Te busco entre la maraña de mis pensamientos,
éstos pasan veloces, de un hemisferio a otro
entre tanta miseria
entre tanto enredo
de raíces
de normas
de plumas nacaradas,
estás Tú.

Quiero contemplarte
como la enamorada al enamorado
pero son tantas las distracciones
que no puedo alcanzarte.
Sé que eres luz
y que eres vida.
¡Qué lejos estás!
¡Qué ciega estoy!

Al alcanzar la fría noche                                                                                                                           recuerdo tu  nombre
                                                             
                                                                            cierro los ojos

    y voy como un cordero en busca de pasto fresco.


jueves, 18 de agosto de 2016

INSTALADO EN LA QUEJA

-¡Estoy harto de todo!-
-¡No me digas! no lo había notado.
Tus quejas, no son tus quejas, son las quejas de la vida.
Vienen de no se sabe dónde, se instalan en tu cabeza y aunque están contigo, no te pertenecen.

Puedes rodearlas, rumiarlas, moldearlas, pero como vinieron, así se irán, no lo dudes.

Estás paralizado, anclado en tu queja. Te da vida, levantas la voz y al cabo te deja.
Si no tienes de que quejarte te apagas cual vela.
Son los otros los causantes de tus penas.
Y mientras cargas tu impotencia y tus miedos en espaldas ajenas, reververas insultando. Nadie a ti se asemeja. Tú sabes lo correcto, no hay ser que esté en la certeza.
Si te extienden la mano, la apartas y la crees tonta, torpe o embustera.
Haces de tu vida unos nudos de pena, una fuerte enredadera que te convierte en víctima de todo, incrustado en la queja.
-¡No puedo soportarlo más!
-¡Me tienes hasta los coj...!
Cuando acaben tus días, estoy segura de que el mundo del otro lado tampoco es lo que esperas.
Así, refunfuñarás diciendo que la tierra que te cubrió no era buena, que el ataúd que te guardó era más barato que el que aseguraste en vida. 
Y allí, en una sala de espera, te quejarás del frío, o de lo que sea.
Dirás que los muertos no van de etiqueta, que tú no tuviste la culpa, que te persiguió la muerte. porque permaneciste inocente y de vida quieta.
Y será la única verdad
porque no hiciste nada
y a todos importunaste con tus quejas.
-¡Por todos los fuegos del infierno
ya se fue!
Triunfo de la muerte. Anónimo del s. XV. Palermo



Imagino el inframundo, tenue, brumoso y apagado.
Tú quejándote de que no hay luz, esperando que alguien la encienda.
Y harta de ti, la muerte, te dará la espalda. Volverás a la vida.
Y en su pacífica oscuridad, celebrarán tu partida.




















































lunes, 6 de junio de 2016

¿QUIÉN?


Tú dices, lo que crees que eres.

Eres lo que proclamas, con tus palabras y tus versos, con tus actos.

Subido  a tu nube de ingenios

sientes que “lo tuyo” es lo primero.

Y  es “tan tuyo”, tan especial y efímero

que lo defiendes, las mayor parte de las veces, en lengua arcaica.

¿Qué se puede hacer, decir , explicar

a los que permanecen ciegos y sordos?

¿Qué matiz tendrás que mostrar

qué conjugación de soles,

qué idioma habrás de inventar

para que se intuya cómo eres?

¿Quién te vio  y quién te quiso ver?

¿Quién te verá?

¿Quién encontrará tu luz escondida

esa que asola  rostros de envidia?

¿Qué es comprender,

en qué se convierten las palabras que nadie quiere escuchar?

 

Y tú ahí, de pie

las manos atadas a la espalda

el sudor brota de tu frente

y  a pesar de que te quieren pisar

tú, ya sabes bien quién eres.

Y aunque tu mejor amiga sea la soledad,

el  silencio y unos ojos que hablan sin hablar,

que quieres que te diga poeta

al menos tú si estás más vivo

por más que te quieran anular.
 
 
 
 

lunes, 23 de mayo de 2016

EL VACIO EN LA ESCRITURA








Vacuidad: Traducción aproximada de la palabra sánscrita shunyata y del término tibetano tongpa-nyi, un espacio o un trasfondo infinitamente abierto que permite  que cualquier cosa pueda aparecer, cambiar, desaparecer o reaparecer.

La vacuidad o el vacío en occidente o en nuestro idioma, se asocia a una nada dolorosa, que solemos identificar cuando alguien, a quién amamos, nos ha dejado, ya sea de forma voluntaria o porque la vida llegó a su fin. Cuando los hijos se van de casa, dejan tras de sí, un gran vacío.  Relaciones personales que se continúan en el tiempo a pesar de que ya no “llenan nada” como si fuera obligado continuar etc. Todo esto es apego.

Muy pocas veces, por no decir ninguna, nos quedamos a contemplar ese vacío, ese dolor. Se hace insoportable y lo sustituimos por dios sabe qué, para amortiguar o apartar dicho dolor. Es lógico y muy humano.

Como la carta de la muerte en el Tarot, el final de una etapa, no significa el final de nuestra existencia, sino un comienzo, un shunyata donde cualquier cosa puede suceder. No creo que el efecto sea inmediato, pero con paciencia, algo en nosotros puede cambiar, cualquier cosa puede surgir…
Si escuchamos  este tongpa-nyi, utilizando la escritura, para dejar salir, lo que mantenemos oculto. Isak Dinesen hizo suyas estas palabras: “En el arte no hay misterio. Haz las cosas que puedas ver, ellas te mostrarán lo que no puedes ver”

Se puede interpretar como: las palabras te mostrarán lo que no puedes entender de ti mismo. Escribe las cosas que surjan. Este tipo de escritura a la que me refiero, no es un acto racional, es aquella en la que se empieza por una simple palabra y no se detiene en poner acentos, ni comas, ni mayúsculas, ni en buscarle un sentido a cada frase que escribimos. Es como una tormenta de letras que empieza y acaba cuando la persona cree que ha terminado. No hablo de arte, aunque puede salir de forma inconsciente, pues es algo inherente a las personas.

Después de acabado el torrente de palabras, uno puede coger su escrito y hacer con él lo que quiera. Ya sea tirarlo, guardarlo, usarlo para un relato y compartirlo  o quemarlo si con ello se siente mejor.


María Zambrano decía: “No se escribe ciertamente por necesidades literarias, sino por necesidad que la vida tiene de expresarse” Y aunque ella habla de confesión, creo que esta idea es perfectamente aplicable a una escritura compulsiva que nos ayude a que la vida se exprese, nuestra vida interior. Creo que es una buena forma de conocerse.
Y así, nuestra vacuidad, nuestro vacío ya no será un inmenso infinito que angustia, una soledad perenne, será sencillamente algo que nos acompañe sin que por ello sea nuestro enemigo. Lentamente dejará de existir de forma incómoda para mostrarnos esa otra realidad desconocida.

lunes, 25 de abril de 2016

AUTOCRÍTICA DE CERVANTES





DON MIGUEL DE CERVANTES Y SAAVEDRA




Cervantes dice de su propia obra en la voz de El Quijote:

-Ahora digo -dijo don Quijote- que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que a tiento y sin algún discurso se puso a escribirla, salga lo que saliere, como hacía Orbaneja, el pintor de Úbeda, al cual preguntándole qué pintaba, respondió:
" lo que saliere". Tal vez* pintaba un gallo, de tal suerte y tan mal parecido, que era menester que con letras góticas** escribiese junto a él: "Este es gallo". Y así debe ser mi historia, que tendrá necesidad de comento para entenderla.

*Tal vez,  alguna vez.
**letras góticas,  nombre que se daba a las mayúsculas romanas.

Sansón Carrasco le responde más optimista sobre el efecto de El Quijote en las gentes. Esto lo dejo a la curiosidad del lector.
Sancho, con la voz que le caracteriza, se encarga de reconocer que el autor ha mezclado cosas heterogéneas y disparatadas.




Otros escritores, comentan su trabajo en uno de los capítulos de su novela, como Cortázar en Rayuela, donde Morelli es la voz investigadora de los textos, el que comenta las probabilidades del lenguaje en la novela. En el capítulo  noventa y nueve,  el autor, da una explicación de lo que es Rayuela. Otro capítulo sólo es un experimento sin pies ni cabeza que el propio autor denominó "sin sentido". Pero que no deja de ser lenguaje.
JULIO CORTÁZAR



Me extendería con otros autores pero la entrada
sería demasiado larga. Con estos pequeños extractos quiero recordar a los amigos y amigas escribientes que hay que dejar volar a "La loca de la casa", como decía Santa Teresa, porque ella nos puede traer hermosos y abundantes frutos.

martes, 5 de abril de 2016

ADÁN EN SU PARAÍSO




No me siento más feliz en el día que cuando acudes a mi, poema.



Me enamoro de tu piel, amado mío, de tu lengua húmeda de frases, con botones de sal prendidos.



Aún vuelves y me envuelves.



No es tarde para recorrerte, delicado aroma, cuerpo fornido de humo.



Tu pecho me sacude ritmos, sincronías del aire, amado ser…¿cuándo querrás fecundar más veces esta cabeza mía llena de escombros?



Podría morir de aburrimiento si me abandonaras, mis propias piedras me lapidarían.



Se pues Adán, verso prohibido que yo morderé tu palabra y paladearé tu pulpa ebria.





Hay veces que vienes y no tengo donde amarrarte, no hay palabra para clavarte ni verso donde embellecerte.



Y me quedo así, mirando las estrellas como si de ese lugar vinieses.



¿Dónde está tu morada? déjame visitarla a mi antojo

¿no ves que este mundo perdido en llantos y malas obras

y buenas gentes que luchan contra la fiereza del mal

es demasiado duro para mi?



Me pusiste a los pies de tu paraíso para merodearte

y no me dejas pasar

y no puedo dejarte.







Y después de este trance, cierras mis ojos, rompes mis panes.

 
 
 

domingo, 27 de marzo de 2016

PUBLICACIÓN DE RELATOS BREVES

 
 
Aquí está, por fin, una de mis mayores ilusiones, esta publicación de relatos cortos o breves, según el tiempo que se tarde en leerlos o si se cuentan las palabras o el espacio que ocupan. Gracias a la editorial Círculo Rojo con la que es un placer tratar por lo fácil que ha sido  trabajar con ellos.
 
He escogido aquellos que mejor crítica han recibido a lo largo de los años que me he pasado en distintos talleres de escritura creativa, con buenos profesores que han sabido sacar partido a mi vena literaria.
Espero, de corazón, que os guste tanto leerlos como a mi escribirlos.
 
Si alguien desea adquirir el libro, sólo se vende en las Librerías Salesianas sitas en Madrid (España), en la calle Ronda de Atocha, 29  tlf. 91 527 21 83   y en Francos Rodríguez, 5 tlf. 91 450 89 04. Son librerías de toda la vida, que dan un trato más humano que las grandes superficies.
 
 
Así mismo si deseáis poneros en contacto conmigo para hacer cualquier aclaración o queréis que os firme un ejemplar, sólo tenéis que enviarme un correo a esta dirección: yolireoman@gmail.com y gustosamente os atenderé.
 
 
Saludos cordiales, amigos lectores y escritores.
 
 
 
 
 
 

sábado, 5 de marzo de 2016

EL ALMA DE LA ESCRITURA

No todo va a ser leer,
pasear los ojos por el rabillo de las letras,
calibrar la destreza verbal,
contar sílabas para presumir de cabal
o por gusto particular.
No todo va a ser corrección,
quién esté libre de equivocaciones
que escupa la primera frase.

A veces toca reposar tibiezas letales
que se filtran sigilosas
entre las pestañas
y llegan como un halo,
transformadas en dulces certezas.

¡Cuídate de ellas lector impulsivo!
Una palabra fría bastará para matarte.
Una vez atrapado en el texto
seguirás buscando aquello que es eterno.
Configurarás nudos
enrollarás desenlaces.

No todo va a ser leer
también hay que nutrirse
de la mirada del otro,
del espacio inmenso en el que pululan las almas
que sólo se tocan
cuando hacen suyas las palabras.

Deja que te diga, deja que mencione a Cortázar,
dice así en Rayuela:

No se puede vivir cerca de un titiritero de sombras, de un domador de polillas[...]Yo que escribo con humo[...]
No hay sustancias más letales que aquellas que se cuelan por alguna parte, que se respiran sin saberlo, en las palabras o en el amor o en la amistad.




 
 
 
 


lunes, 22 de febrero de 2016

CENICIENTA Y LA POESÍA.

Cenicienta:

- Y quiero evitarte, mas no puedo,
huyo de ti como de la fiebre, me persigues Poesía.
Para encubrir tu gran fuerza, tu fiereza
que me araña por dentro, recurro
a la acetil fregona
                          al salicílico suelo.


En mi interior siempre afilado
de sustancia sin nombre
de inexacta figura, tú insistente me susurras.


Poesía:

Ya sé que tienes miedo,
sí, te hablo a ti,
no mires a otro lado.
Los cristales padecen suciedad
pero...haz el favor, no te levantes,
mañana otra vez diluviará y volverás
sin ganas
a limpiarlos.
Evitas así el enfrentamiento que supone mirarte a ti misma.

¿Por qué?
Porque supiste que en esto viajas sola.
Porque averiguaste, guisante del desierto, que eres una loca,
que todo se distancia de ti
y ya no quieres continuar.


Mírame, la fuerza de la vida soy.
Parezco tan inmensa que nadie  puede abarcarme,
pero tampoco soy un monstruo tan difícil
que tú no puedas canalizarme.
Aprende las posibilidades
los resplandores de luz que se manifiestan.
Nadie escapa de mi
cuando ha sido tocado.

Olvida ya los lamentos
los quebrantos inútiles.

Los platos están sucios ¿y qué?
Ropa sin tender ¡Pues muy bien!
Mírate hembra de una vez,
no me ignores, no te ignores.

Hay más luz en tu vida
que en los contaminados actos de cotidiana sumisión.
 Es tantísima sangre la que hay en estas letras
sístoles del habla
diástoles de silencios
que están capacitadas para reinventar nuevos acentos.

Tú eliges, querida Cenicienta.



domingo, 17 de enero de 2016

LA INDISCRECIÓN DEL PAPEL.


      Estoy en blanco, en blanco limpio donde asoma una gota de verso y es en este instante cuando Ravel me inspira y la gota se hace rio y el rio cascada.

      Es natural respirar música por los oídos, es oportuno que los dedos jueguen en el teclado porque ya no hay pluma,
ni tengo papel,
papel de rasgar,
papel de dibujar, de tachar y romper.

      Papel donde una vez cayó una lágrima, donde hubo un borrón que ocultaba un "te quiero" tan inseguro que se dejaba ver. Con el "te odio" se rompió la punta del lápiz.
Pinté los corazones negros en un bosque de mentiras,
escribí las normas para no sobresaltarme con las sonrisas seductoras. Papel que fue confidente y después traidor, quedándose amarillo por falsedad de documento, aislado en un cajón, espera su sentencia, morir quemado de rabia u olvidarlo hasta su desintegración.

      Hay un ritmo desconocido escondido en todo esto. Y  es Ravel, y su concierto para piano en sol mayor, una partícula de materia oscura que está pero que no se ve. Entreteje la luz de estas letras que se leen y aún permanecerán en la noche.

     ¡Ay Vida que me enseñaste a escribir!
¿Por qué no me previniste de las palabras que se escapan como una tormenta? No, no digo más, que luego el papel sale volando por la ventana contando cosas que ya no tienen sentido, hasta que alguien las lee.





FOTOGRAFÍA:
BLANCO CON BRILLOS Y SOMBRAS
POR YOLANDA ROMÁN

 
 
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