domingo, 27 de enero de 2013

EN EL ENSAYO

 
En el ensayo
 corremos veloces como yeguas y caballos,
a campo abierto,
sobre un pentagrama.
En el remanso de un tropiezo
bebemos sorbos sonoros
que deberían ajustarse a las gargantas.
Las crines se corchean,
se acaba pronto con la hierba blanca.
Una y otra vez saltamos
por octavas, a cuatro
y a dos tiempos.
Los cascos a veces se enfangan
en un fa sostenido
y al natural lo resoplamos.
Después de la carrera llamada Justa
quedamos exaustos
cuando, posiblemente,
nos hayamos aproximado a la obra.
 
YOLANDA R.