viernes, 13 de junio de 2014

TAI-CHI XIN-YI II



Hay momentos en que se pierde la noción del tiempo.

Es lo más parecido a entrar durante unos segundos a un universo  que conecta con el aire, el sol, el agua, los seres vivos y todo fluye.

Sucede como por primera vez. Aunque el movimiento "las manos se mueven como nubes" lo  practique miles de veces, nunca es igual al anterior. Pequeños detalles que se perciben con el tiempo.

El lugar que piso también cambia, aunque sea el mismo, y la visión interna es de calma. Una serenidad sin precio, atemporal.

En el Tai-Chi  Xin- Yi  todo ocurre "ahora". Es un continuo presente.

Una vez llena de energía, el resto de la jornada puede ser un juego sin importancia, donde la espontaneidad, el equilibrio, la sonrisa interna son una carta de presentación de la persona.

Esta vibración serena se transmite sin esfuerzo y surge, sin buscar, la armonía.

                                                          











Sin salir de casa se conoce el mundo,
Sin asomarse a la ventana,
se ve el Tao del cielo.
Cuanto más se sale hacia fuera,
tanto más pequeño es el conocimiento.
Por eso,
el sabio sin necesidad de salir, sabe todo.
Sin necesidad de ver, tiene claridad.
Sin necesidad de obrar, deja todo acabado.

                                 TAO TE KING
                                       LAO TSE