jueves, 25 de diciembre de 2014

DESMONTANDO RUTINAS




Quizá para una parte de la población que trabaja, viajar en Metro sea algo rutinario. Pero si desglosamos el tiempo que se emplea en el trayecto, se puede constatar que es difícil ver siempre las mismas caras, se puede perder el tren,  o cogerlo antes de tiempo, o quizá bajarse una estación antes para dar un paseo…

Quizá la hija que cuida de su madre anciana y enferma, no encuentre en su día a día rutina alguna, porque cada día trae un comentario, una risa, una tristeza o disgusto, de nuevo la risa. Hoy un dolor y mañana nada…

Quizá  la persona que está obligada a estar en paro, sea capaz de no convertir su vida en una rutina. Cada día es una esperanza, otro una desilusión, otro día pasa inadvertido, el siguiente se somete al sistema y más tarde se rebela…

El artista, el hacedor de historias, quizá no sienta la rutina, porque si no perdería parte de su energía creativa.

Las personas libres de pasados y futuros carecen de rutinas.

Estar casado o casada con la misma persona desde hace muchos años, no tiene que ser una rutina. Cada día trae algo diferente para el que lo sabe ver. Matarían al amor si dejaran que la rutina se apoderase de sus vidas.

La rutina es una repetición continua de los mismos actos día tras día, hora tras hora. Tal vez  ni siquiera cuando alguien se lava los dientes sea pura repetición, porque cuando el espejo devuelve la imagen, habremos cambiado sutilmente. La postura es distinta, a veces es posible ignorarse para no arañar el espejo. Se ríe uno de sí mismo.

Sí encuentro anodino levantarse cada mañana haciendo planes que no se cumplen. Odiando a la misma persona sin saber por qué. Tener esa sensación de que se nos toma el pelo con la información (radio, prensa TV.) está tan manipulada que no se sabe a quién creer.


Es anodina la persona que se agarra a la misma cuerda aún sabiendo que se va a caer. La que cierra sus puertas y clausura ventanas. La que vegeta para conservar su vida(o a lo que llamen vida). Es improductivo conservadurismos que amordazan, porque no soportan que otros lleven la razón. La lista de sucesos anodinos quizá sea interminable.



jueves, 18 de diciembre de 2014

ASTURIAS

 
 
Si tú te vieras Asturias,
si tú
con tus ojos verdes
te giraras sobre ti misma
y dejaras de mirar al mar
comprobarías
como todos te miran
y nadie quiere dejarte escapar.
Asturias
la austera, la minera,
la generosa
toda tú voluptuosa
de paisajes agrestes,
aprisionada de montes,
apasionada de playas,
luchadora contra las olas rompientes.
Calmada y después,
toda tú perfumada de Eucaliptos
y de riachuelos que van a parar al mar.
Si tú te vieras Asturias
si tú.
 
 
 
 
 


Mi último trabajo. Carballo (Asturias). Óleo sobre lienzo. 50 x 30 cm


miércoles, 10 de diciembre de 2014

DE LUZ Y DE SOMBRA


                                         ¿Qué fue sino claridad

                                                              que cuando más encendida

                                                                fue amatada?

                                                        
                                                                                         Jorge Manrique






...Y dijo Dios:
¡hágase la luz!
...Y yo pensé:
¿donde estaba el narrador cuando se pronunciaron esas palabras?
¿Quién vio el  pincel que inició ese movimiento?
¿Con qué  batuta se pintó la luz?
¿Por qué hubo un inicio, con qué intención?




Donde hay luz está la sombra
agazapada, agresiva o generosa.

Brillan más intensamente las estrellas
en la noche más oscura.

En el día más luminoso los más sensatos buscan sombras.

En todos los pre-
hay una acechanza de luz o crepúsculo.

Cuando la noche alcanza su máxima oscuridad
empieza un nuevo día.

La felicidad brilla más que la tristeza.

En la muralla conviven los matices del sol y después los de la luna,
luz atenuada por su timidez,
donde el artista deja su mural
después roído por el latín muris.

Con el cálamo manchado en tinta habla al pasivo pergamino.

Con el pincel se armonizan, se contrastan
luces y sombras.

Quizá la mirada más brillante es la que más oscuridad

oculta.


                                                          Yolanda Román