lunes, 7 de diciembre de 2015

ESTRELLAS FUGACES






Un instante.

 

 
Con tu mano en el centro de mi pecho
con tu mirada amorosa traspasando el corazón,
así, temblorosa la mano, escribo sobre un instante.
Cerraré los ojos, y se perpetuará en la memoria.

Ya siempre será mío.

 

Sentirse amada sólo con notar tu presencia
sólo con saber que me miras
aunque besar tus pestañas no pueda.
Amor, que así me visitas
Amor que me ardes
Amor que de palabras me deshaces
¡Qué te pudiera dar a cambio para que no me faltes!

 

Un día me pediste que saltase
sin enseñarme el abismo que tenía delante.
Mis pasos silenciosos me llevaron al borde
Y la oportunidad me hizo sonreír.

 

Otra ocasión versos glamurosos
que de las entrañas me saliesen
querías como caricias
como savia que enalteciera tu tallo
como voz suave que abriese tus brillantes ramas
y poder abrazarme.
Sentí entonces tus ramas alargarse
y el pájaro de tu dicción cantarme.
Pero al  mismo tiempo susurraste:

 Recuerda amor mío, esto es sólo un instante.
Guardémoslo ángel sin alas
lo encerraremos bajo tres llaves,
la que te enseñe el camino,
la que te abra los sentidos,
y la que nos una en un Todo.
Ya no cantarás de balde
no sufrirá tu soledad porque hay música en el aire”

 

Siento que el pulso se acelera,
siento que la calidez de tu abrazo me calma o zarandea.
Ya sé que no hay siempre,
sólo hay ahora, este instante
lo demás son rumores de caracola.

 

No me exiges,
sé que vendrás otra vez, más tarde.
Que de nosotros quedará simiente
como el polen que llevará el viento
Y de tu sagrado sueño y mi deseo de ser agua
Crecerá otra materia en el universo.
Que estos moldes duran poco
pero su imagen e impronta
en los sentidos queda.

 

Y al final ¿Qué somos?
¿Energía? ¿vibración amorosa?
Lo tomo así, lo doy al viento y que éste lo esparza
y que las almas fluyan, que dancen, que vibren,
que vivan  como mortales estrellas fugaces.