domingo, 17 de enero de 2016

LA INDISCRECIÓN DEL PAPEL.


      Estoy en blanco, en blanco limpio donde asoma una gota de verso y es en este instante cuando Ravel me inspira y la gota se hace rio y el rio cascada.

      Es natural respirar música por los oídos, es oportuno que los dedos jueguen en el teclado porque ya no hay pluma,
ni tengo papel,
papel de rasgar,
papel de dibujar, de tachar y romper.

      Papel donde una vez cayó una lágrima, donde hubo un borrón que ocultaba un "te quiero" tan inseguro que se dejaba ver. Con el "te odio" se rompió la punta del lápiz.
Pinté los corazones negros en un bosque de mentiras,
escribí las normas para no sobresaltarme con las sonrisas seductoras. Papel que fue confidente y después traidor, quedándose amarillo por falsedad de documento, aislado en un cajón, espera su sentencia, morir quemado de rabia u olvidarlo hasta su desintegración.

      Hay un ritmo desconocido escondido en todo esto. Y  es Ravel, y su concierto para piano en sol mayor, una partícula de materia oscura que está pero que no se ve. Entreteje la luz de estas letras que se leen y aún permanecerán en la noche.

     ¡Ay Vida que me enseñaste a escribir!
¿Por qué no me previniste de las palabras que se escapan como una tormenta? No, no digo más, que luego el papel sale volando por la ventana contando cosas que ya no tienen sentido, hasta que alguien las lee.





FOTOGRAFÍA:
BLANCO CON BRILLOS Y SOMBRAS
POR YOLANDA ROMÁN

 
 
Si quieres oír el concierto, pincha aquí