lunes, 25 de abril de 2016

AUTOCRÍTICA DE CERVANTES





DON MIGUEL DE CERVANTES Y SAAVEDRA




Cervantes dice de su propia obra en la voz de El Quijote:

-Ahora digo -dijo don Quijote- que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que a tiento y sin algún discurso se puso a escribirla, salga lo que saliere, como hacía Orbaneja, el pintor de Úbeda, al cual preguntándole qué pintaba, respondió:
" lo que saliere". Tal vez* pintaba un gallo, de tal suerte y tan mal parecido, que era menester que con letras góticas** escribiese junto a él: "Este es gallo". Y así debe ser mi historia, que tendrá necesidad de comento para entenderla.

*Tal vez,  alguna vez.
**letras góticas,  nombre que se daba a las mayúsculas romanas.

Sansón Carrasco le responde más optimista sobre el efecto de El Quijote en las gentes. Esto lo dejo a la curiosidad del lector.
Sancho, con la voz que le caracteriza, se encarga de reconocer que el autor ha mezclado cosas heterogéneas y disparatadas.




Otros escritores, comentan su trabajo en uno de los capítulos de su novela, como Cortázar en Rayuela, donde Morelli es la voz investigadora de los textos, el que comenta las probabilidades del lenguaje en la novela. En el capítulo  noventa y nueve,  el autor, da una explicación de lo que es Rayuela. Otro capítulo sólo es un experimento sin pies ni cabeza que el propio autor denominó "sin sentido". Pero que no deja de ser lenguaje.
JULIO CORTÁZAR



Me extendería con otros autores pero la entrada
sería demasiado larga. Con estos pequeños extractos quiero recordar a los amigos y amigas escribientes que hay que dejar volar a "La loca de la casa", como decía Santa Teresa, porque ella nos puede traer hermosos y abundantes frutos.

martes, 5 de abril de 2016

ADÁN EN SU PARAÍSO




No me siento más feliz en el día que cuando acudes a mi, poema.



Me enamoro de tu piel, amado mío, de tu lengua húmeda de frases, con botones de sal prendidos.



Aún vuelves y me envuelves.



No es tarde para recorrerte, delicado aroma, cuerpo fornido de humo.



Tu pecho me sacude ritmos, sincronías del aire, amado ser…¿cuándo querrás fecundar más veces esta cabeza mía llena de escombros?



Podría morir de aburrimiento si me abandonaras, mis propias piedras me lapidarían.



Se pues Adán, verso prohibido que yo morderé tu palabra y paladearé tu pulpa ebria.





Hay veces que vienes y no tengo donde amarrarte, no hay palabra para clavarte ni verso donde embellecerte.



Y me quedo así, mirando las estrellas como si de ese lugar vinieses.



¿Dónde está tu morada? déjame visitarla a mi antojo

¿no ves que este mundo perdido en llantos y malas obras

y buenas gentes que luchan contra la fiereza del mal

es demasiado duro para mi?



Me pusiste a los pies de tu paraíso para merodearte

y no me dejas pasar

y no puedo dejarte.







Y después de este trance, cierras mis ojos, rompes mis panes.