lunes, 26 de diciembre de 2016

DESPEDIDA

Esta es la entrada número  100.

Es la despedida de este blog. Sí, así es. Seca y contundentemente.

Ya no recuerdo el año en el que lo empecé, creo que en 2011. Si sé que antes de que acabe el 2016 se habrá terminado. ¿Por qué? Por su falta de lectores. Por el engaño de Google +  que me va robando todos los "me gusta" que quiere y con ellos la ilusión de que mi trabajo agrada y seguir adelante. Pero ya estoy aburrida, queridos poquitos lectores que me quedáis. La falta de inspiración y el poco tiempo de que dispongo para escribir tampoco ayuda. Ni siquiera los votos que yo os doy llegan a ninguna parte. Ya he mandado todo tipo de mensajes con fotos de pantalla donde se ven los "pluses", ya sabéis, en Entradas.
Esta poeta de interiores se va al mundo real. El virtual no me deja nada.

Quiero dar las gracias a aquellos y aquellas que me siguieron más tiempo y no se aburrieron. Y a todos  y todas que me visitaron...




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Quizá cuando la mano me tiemble y me desquicie por no escribir abra un blog en otro sitio, con otro nombre y otra cara ¡jajaja!

Queridos todos y todas, hace mucho tiempo que tengo ganas de hacer esto.







domingo, 18 de diciembre de 2016

TÚ Y YO


















Al despuntar el día
la luz me cubre el rostro,
                                                despierto…

El calor de tu cuerpo me llega como un bálsamo.


Ya metidos en rutinas, tú
                                              allá, metido entre telas
y yo…urdiendo un poema.
                                                 Pienso en ti.


El pánico me estruja la garganta:
Moriría si te perdiera.
Tú,  candor de mi alma
deseo prendido
me turban tus caricias, tus fuertes manos, tu abrazo encendido y…
                                                                                                                        las risas,
al llegar la tarde, todo son risas.
Rompes las frases con tijeras  de niño.
Extraes con sutileza la melancolía de mis dominios.
Sabes mucho de mí y yo de ti.

Si tú caes yo te recojo.
Si tropezamos nos sostenemos.
Si me precipito a lo inseguro
tú, mi amor, paras con tu luz el incesante giro.
Te quiero como eres, lo que ves y lo que sientes.
El brillo opalino de tu mirada,
con señales que sólo ambos entendemos.

Amado mío,
me gusta que la tarde de nuestra vida  pase lenta.
Así, cogidos siempre de la mano
dirigiendo las armonías en nuestra casa,
alargando los tiempos, disfrutando los pasos.

Pero temo la noche,
temo las sacudidas infernales del Universo.
Temo los insomnios perversos,
me temo a mi misma,
a veces, te temo.

Para esa futura noche de voraces sombras,
 donde nosotros, ya indefensos,  sigamos palpitando,
te escribo, mi amor, este poema.
Así,  nunca olvidaremos que…

                                                             tú y yo fuimos uno .