martes, 27 de junio de 2017

MIENTRAS NOS QUEDE GRECIA




Sombras tras sombras
dejamos rastros de letras negras.
¿Correr? ¿Hacia dónde?
 Allá a afuera no hay más que el espejo 
que muestra nuestros errores
y nos enseña dónde nos equivocamos.

Revisemos esta columna de vida
que es el poema,
no es un objeto aprehensible
yo lo vierto en tus ojos 
y tú lo experimentas mientras lees.

Las palabras terminan cansando
al lector más ávido
al oidor más curtido
pierden valor por desgaste
como una columna jónica
a través de los siglos
y se convierten en la sombra de lo que fueron, 
Grecia lánguida herida de Cronos.



Acaso sólo queda el chispazo,
ese crear algo que proporcione un instante de locura
pero sólo mientras se construye
mientras lo acaricias con tu mirada,
después todo es sombra y escombros.


Las personas se sorprenden de esta  diablura
y terminan cayendo de la columna
y a veces con rabia
a la poeta la llaman ladrona,
lianta y embustera.
No importa, es una interpretación
que nace de un corazón solitario.
Nos une el efecto de ese vacío que nos engulle,
el amor es otra tierra que no quiere ser arrasada.
El tiempo se acaba
los versos se deshacen
lo jónico da paso a lo corintio.

Para qué escribir entonces...
¿Para correr?
¿Hacia dónde?
Hacia una imagen que nos devuelva la belleza
mientras estemos vivos
mientras quede esa parte de Grecia
que aún se sostiene
con el poder de las eternas piedras,
con los restos
de los breves encuentros. 
  




2 comentarios:

  1. Breves encuentros que provoquen emociones, que prendan sonrisas o lagrimas, que te volteen si más. profundos tus versos, Yolanda, besos!!

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    1. Gracias por pasar por aquí y dejar este sentido comentario, Marijose.

      Besotes!

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