martes, 21 de junio de 2022

NEVERMORE


Siempre  digo, <<nunca más>> pero sólo el  eco me responde.
Contumaz vuelvo al origen de tan larga inspiración.

No me conozco. Tampoco me importa.

Ando aquí en el Samsara intentando pilotar mi nave y vuelvo a leer su nombre en la losa de mármol y me hace escorar. Se sabe, se nota, no voy a disimular. Repito que no me importa. 

Tengo la absoluta seguridad de que no romperé las reglas,  eso es lo más certero que sé de mi. Mis reglas, no las de los demás.

Así que a veces lanzo piedras que no quieren herir, ni construir nada en absoluto. 

Son ese tipo de cosas que a una la inundan y las debe de lanzar. 

Me gustaría que alguien desistiera de esta mala costumbre de contestar.

Poco más se puede decir. Haga lo que haga, dará igual porque mientras siga por aquí volveré a tropezar, con mi propia estulticia, con mi levedad.

Tal vez en algún atardecer púrpura 

Aprenda

A desapegarme hasta de mis pensamientos, de los rostros, de las miradas que me conmueven, de las palabras que me sustraen del silencio. Pero entonces...dejaría de ser poeta, dejaría esta naturaleza abismal.

¿Ser poeta es acaso una elección?

De nuevo ese extraño viento del norte entra en el panteón...voraz, punzante, glacial. Las calles de este cementerio giran por los serpenteantes recodos. Ilustres nombres brillan en las lápidas. Flores que el aire empuja haciendo remolinos alrededor de la iglesia, estatuas decapitadas, crucifijos arrancados.  Nunca más la luna plateará los rostros de los poetas que me acompañan. 

Contestan con crujidos de ramas que se quiebran, con sonidos herrumbrosos que no tienen un origen definido y ese pájaro sombrío que  con su chirriante graznido dice : "nunca más".

Alguien insiste en entrar en este viejo panteón.

                                                        IOLANTHUS 




"Y el crujido triste, incierto, de cada cortina de seda púrpura

me estremecía —llenándome de fantásticos terrores jamás sentidos antes;

así que ahora, para calmar el latido de mi corazón, permanecía repitiendo:

'Es algún visitante que implora entrada a la puerta de mi habitación;

algún visitante tardío que implora entrada a la puerta de mi habitación;

esto es, y nada más'." 

       El cuervo, EDGAR ALLAN POE