lunes, 20 de julio de 2026

UN SUEÑO QUE VIVIMOS

 Ella deambulaba por el CorteInglés sin buscar nada en concreto. Se estaba mejor al fresco del aire acondicionado. No sabía como había llegado hasta allí y esto es extraño de por sí. Sintió ganas de orinar y buscó los baños que no estaban en la dirección habitual. Allí dentro había una ventana que daba a la calle (jamás había visto una ventana en los baños de ese gran almacén) y al fondo una cabina, la taza del wáter y la puerta que no encajaba. El inodoro sucio. Ella con la vejiga a reventar, no encontraba la forma de sujetar la puerta sin rozarse con la mugre. Por fin acertó a descargar todo el líquido de su cuerpo, pero las ganas no desaparecían. La vejiga insistía... más, más. Se recompuso la ropa   y al salir de aquella desastrosa cabina se fijó en la luz de la ventana. En el alféizar había unas deportivas con aspecto de caras que no había visto al entrar. La etiqueta puesta, impecables <<¿Qué coño hacen unas deportivas tan caras aquí?>>

En el baño no había nadie, no había oído que se abriera ninguna puerta. Sólo estaba ella. <<A alguien se le habrá olvidado>>. Dudó si llevárselas o no. Quizá a la salida podría sonar la alarma que llevaran puesta. <<Por otro lado si pita me haré la tonta diciendo que no me he dado cuenta de dejarlas en su sitio>>. Se las probó y vio que eran de su número. <<Unas zapatillas de tanto valor merecen el riesgo a ser pillado ¿verdad?>> Intentaba convencerse a sí misma. 

Como el que no quiere la cosa, salió con las zapatillas en una bolsa de Día que apareció en su mano y al pasar hacia la calle no saltó la alarma. En la puerta tampoco había nadie, ni un guarda de seguridad<<¡Qué raro es todo esto!>>. Feliz por haber cometido una fechoría sin consecuencias anduvo hasta  una gran plaza que no conocía. Ella se encontraba  en una zona alta. Pudo observar que la ciudad se veía al fondo un poco lejana. En medio una vaguada por donde pasaba una carretera Nacional de dos direcciones. No sabía donde estaba y lo primero que pensó fue buscar una boca de Metro. <<El metro no tiene pérdida>> pensó. Le resultaba tan extraño ese lugar. Se acercó a un grupito de chicas y chicos de no más de dieciocho años, -calculó- para preguntar dónde había una boca de Metro. Una muchacha morena se acercó a ella como si quisiera algo. Señalando la dirección con el dedo, le explicó donde se hallaba el Metro. Se apartó de ella y riéndose en su cara le farfulló:

 -¡Te he robado las zapatillas!-

-¡Devuélvemelas!- dijo con rabia. <<Así que he dado con el grupo de rateros de aquí>>, pensó. Los rostros no eran amigables. -¡Son mías!- replicó. 

-¡Sí, pero ahora son mías!-contestó orgullosa de su faena.

 Sintió que le hervía la sangre de rabia. Pero los ojos de esa chica no estaban para exigencias. Entonces cayó en la cuenta de que las zapatillas no eran suyas, las había cogido sin pagar. ¿Quién era más ladrona? Se dio por vencida y mirándola a la cara le dijo

- Está bien, quédatelas. Al fin de al cabo no son mías. No me puedes robar lo que nunca ha sido mío. 

La chica morena se alejó de ella riéndose.


Moraleja

Nadie te puede robar lo que no es tuyo. La vida te presta cosas, situaciones, personas de gran valor,  y la misma vida en su forma más impensable se lo lleva. Las zapatillas es sólo un símbolo en un sueño, un sueño nocturno que soñamos mientras vivimos.






domingo, 29 de marzo de 2026

PENSAMIENTOS

    

                                                                 



   Hoy  quiero dejar algunos pensamientos que me acompañan. Me los susurra un dáimon. Es un personaje que vive conmigo. Ya llega un momento en que hay que liberarlos, los pensamientos, al menos en parte.

¿Por qué Dios te hizo tan adorable si tú no crees en Él?

Las urracas vienen a verme por las mañanas, dicen que estás conmigo.

¿Es posible que a pesar de la distancia tu dolor lo siento como mío?

No haré promesas, el tiempo y las circunstancias me arrebatan la capacidad de cumplirlas.

El mirlo me decía que aún no era tiempo de visitas al oráculo de la realidad, por eso creo que tardé tanto en volver.

He vuelto a la infancia, desde allí cantaba para mí misma en soledad, cuando Dios era el único que me oía. 

Tengo en los labios el recuerdo de un beso que di en la mejilla con una sonoridad que salía del alma.

A veces puedes creer que no te quiero, pero no es verdad, sólo me escapo para acallar mi propio ruido.

Me permito pensar en nosotros, engarzados como el diamante al oro que lo sujeta, bailamos el vals de los sueños.

Un ratón y una paloma charlan en el ático. La paloma siempre se va volando.

El reflejo del espejo me devuelve la realidad. Una cana por cada cosa que me guardé y no dije.

¿De qué huyo? De los fuegos fatuos, de los espejismos, de lo aparentemente perfecto.

No quiero dejar que las palabras me enreden en un abismo de cordura.

Quizá algún día vuelva a cantar con la inocencia de una niña a la que le cortaron las alas y no notó que le faltaban.

Quizá esa mirada continua  a los pájaros es mi alma que quiere ser como ellos. Esa conversación silenciosa, vibra en mi alma que busca una verdad con la que vivir.

De entre todas las criaturas que conozco la más auténtica y delicada eres tú.

La oración que rezo cada día me sumerge permanentemente en tu respuesta silenciosa.

Aún sueño que tu sueño no es un sueño sino un Edén que no tuvo comienzo y posiblemente no tendrá fin.

¿Qué hacer cuando la poesía que desprendes me rodea con sus brazos y me deja reposar en tu mirada, tu sufrimiento, tus causas perdidas y tu desvelos?

La respuesta está en el viento o en los labios que callan o en una mirada que comprende y siente.






lunes, 2 de febrero de 2026

LA IMPORTANCIA DEL ARTE










             ...el arte transforma nuestra energía...la música y las artes visuales pueden sanar y recuperar a las personas como no puede hacerlo la medicina.

                                                 LAURA  LYNNE  JACKSON

                                                (SEÑALES)

                                              The secret language of the Universe



Me va construyendo la vida
o me dejo moldear por ella. Entiendo...
que es un lujo hablar y que te entiendan
la inesperada sonrisa de un bebé
el amor en el atardecer de la existencia
los hijos que te demuestran su cariño
incluso cuando ya dejaste de ser una diosa
o un oráculo para ellos.
Un lujo es la compañía para el que se siente solo
y un lujo la soledad para el que está cansado de escuchar.

Tener una compañera que ayude a resolver un conflicto laboral cuando más perdida se puede estar.
El amor de la mascota que no le importa como eres
porque no juzga y nada espera, si acaso una caricia,
que estés presente y la comida que le has de dar.
Conservar la alegría y sobrellevar las penas
que a alguien le guste tu voz cuando necesitas cantar.

Si la vida te privó de algún elemento que creíste indispensable, un lujo es, 
que con lo que tienes, hagas de tu mente
y tu corazón un paraíso en el que habitar
donde los malos momentos se transforman
con tiempo y paciencia en una nueva forma de pensar.


Tantos pequeños detalles que hacen el día a día
que si te paras un momento se pueden observar
y hacer de tu espacio un único lugar donde reposar.

Mirar un cuadro, al gorrión que come pan
el aire frío, el aroma de la flor, o ese café que no esperabas,
el canto de pájaro o las cotorras parlotear.
El sol que se oculta tras las nubes después de diluviar
Escribir de aquello que a uno le gusta sin pretensiones
sin un futuro condicional.

No controlamos las adversidades ni  los momentos de felicidad
pero sí la manera de afrontarlas y administrarlas 
en el alma, en un pequeño altar.
Por todo ello deja que el arte, 
en la forma en que se quiera expresar
te acompañe en la vida
esta vida que sutilmente nos ha de moldear.